Barcelona, 15 oct (EFE).- El presidente del Baxi Manresa, Josep Maria Herms, ha afirmado este miércoles, tras la victoria de su equipo en la Eurocopa contra el Hapoel Jerusalén (101-94) que se disputó sin público por razones de seguridad, que las autoridades les han "dejado solos con este problema".
"Lo hemos vivido muy mal. Ha habido muchos momentos en los que pensábamos que el partido no se jugaría. Para nosotros es importante esta sensación de soledad. Nos han dejado solos con este problema y esto ha afectado al día a día del club", ha afirmado en declaraciones ante los medios de comunicación en la zona mixta del Nou Congost.
Herms ha remarcado que el club no tenía ni "la responsabilidad" ni las "competencias" para evitar la disputa del partido, puesto que habría supuesto "una multa importante" y que el club fue expulsado de la competición "durante varios años".
"Es una situación difícil, no es agradable. Es una situación triste y angustiosa. Los Mossos han actuado con diligencia y han estado siempre a nuestro lado. En ningún momento hemos tenido la sensación de que se pudiera detener el partido (por la entrada de los manifestantes concentrados en el exterior)", ha relatado.
Herms ha considerado que el hecho de jugar como local sin público "adultera la competición" y ha remarcado que "un partido no debería jugarse nunca así", aunque ha recordado que el Manresa no se puede "saltar unilateralmente" el contrato que le vincula a la Eurocopa.
"Desde hace más de tres semanas hemos pedido constantemente peticiones y reuniones para conocer la postura oficial, qué se nos pedía y qué harían las administraciones. Y hemos llegado al punto de que los Mossos nos han transmitido las distintas opciones y la decisión que hemos tomado es la misma que han tomado todos los clubes", ha añadido el presidente del Baxi Manresa.
Herms ha explicado que tanto el equipo catalán como el Valencia Basket y el Tenerife estaban "asesorados de la misma manera", y ha reconocido que jugar sin público es "injusto para el socio", pero ha remarcado que han actuado "pensando en el club y en los aficionados".
"Había la posibilidad de que entrara gente que no fuera abonada y que pasara dentro del pabellón lo que estaba pasando fuera. Eso no solo afectaba al club, sino a los aficionados y al futuro de los partidos que tenemos en la ACB y en Europa", ha concluido.