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Jack Catterall llevaba años escuchando el mismo discurso alrededor de su nombre. Gran boxeador. Peleador incómodo. Rival evitado. Siempre cerca de las grandes noches, pero pocas veces realmente dentro de ellas. En Egipto volvió a demostrar por qué tantos nombres importantes prefieren mirar hacia otro lado cuando aparece en una negociación.
El británico no tuvo delante a un rival sencillo. Shakhram Giyasov llegaba como uno de los aspirantes más peligrosos de la división y con meses esperando una oportunidad mundialista que parecía no terminar de llegar nunca. Pero Catterall respondió con una actuación sólida y muy inteligente sobre el ring.
Mark Robinson/Matchroom Boxing
La victoria llegó el pasado sábado en las Pirámides de Giza. Allí, Catterall derrotó por decisión unánime a Giyasov tras doce asaltos y conquistó el cinturón WBA regular del peso wélter. El triunfo colocó inmediatamente su nombre en el centro de la división y abrió el camino hacia un posible combate contra Rolando ‘Rolly’ Romero. Y Eddie Hearn no quiere perder tiempo.
El promotor británico dejó claro tras el combate que su intención es acelerar al máximo el enfrentamiento entre Catterall y Romero, actual campeón WBA Super del peso wélter. La Asociación Mundial de Boxeo ordenó oficialmente que Romero defienda el cinturón ante el ganador de Catterall-Giyasov dentro de un plazo de 180 días.
Pero Hearn considera que esperar seis meses no tiene ningún sentido. “¿Por qué esperar 180 días? No necesitamos 180 días. 90 suena mejor”, afirmó Hearn tras el evento en declaraciones recogidas después de la cartelera en Egipto.
El dirigente de Matchroom recordó además todo el contexto que arrastraba esta situación. Giyasov llevaba aproximadamente siete meses esperando su oportunidad obligatoria frente a Romero después de que la WBA emitiera la primera orden oficial el pasado octubre. Finalmente, el uzbeko terminó peleando por el cinturón secundario mientras Romero era elevado al estatus de campeón Super.
“Son dos peleadores evitados y ambos eran retadores obligatorios con organismos”, explicó Hearn sobre Catterall y Giyasov. “Jack era el obligatorio del WBO. Shakhram era el obligatorio de la WBA. Decidieron arriesgarse y merecen todo el respeto por eso”.
El promotor también elogió especialmente la actuación del británico en Egipto. Catterall, habitualmente asociado a un estilo más táctico y pausado, sorprendió con un inicio agresivo y muy activo que marcó el tono del combate frente a Giyasov. “Jack estuvo excepcional esta noche”, aseguró Hearn. “Empezó rápido, fue agresivo y ahora tiene una parte de ese campeonato mundial, pero nosotros queremos la parte completa”.
La situación alrededor de Romero sigue generando debate dentro del peso wélter. El estadounidense no pelea desde el 2 de mayo de 2025, cuando derrotó a Ryan Garcia en Times Square. A pesar de esa inactividad, la WBA decidió elevarlo a campeón Super mientras otros contendientes seguían esperando oportunidades.
Eso ha provocado cierta frustración en algunos sectores del boxeo, especialmente entre los equipos de boxeadores que llevan meses intentando acceder a una pelea mundialista. Hearn dejó entrever precisamente ese cansancio con los tiempos de espera y con la lentitud habitual de los organismos.
El posible duelo entre Romero y Catterall también presenta un enorme interés deportivo. El estadounidense aporta explosividad, polémica y capacidad mediática. El británico representa exactamente lo contrario: disciplina táctica, volumen de trabajo y una carrera construida a base de paciencia dentro de una de las divisiones más complicadas del boxeo.
Además, el momento parece ideal para ambos. Romero necesita actividad y una defensa importante que legitime su posición como campeón Super. Catterall, por su parte, atraviesa probablemente el mejor tramo de toda su carrera después de varios años acumulando victorias importantes y actuaciones de alto nivel.
La victoria sobre Giyasov reforzó todavía más esa sensación. El uzbeko llegaba invicto y considerado uno de los nombres más peligrosos fuera de la élite inmediata. Sin embargo, Catterall manejó gran parte del combate y terminó llevándose una decisión clara tras doce asaltos. Ahora, la pelota queda en el tejado de la WBA y del entorno de Romero.
Eddie Hearn ya ha dejado clara su postura. No quiere otra larga espera dentro del peso wélter. Y tampoco parece dispuesto a permitir que el impulso conseguido por Jack Catterall en Egipto se enfríe durante medio año más.
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