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La polémica no ha terminado con el combate. Lo ocurrido sobre el ring en Londres sigue generando debate días después. La atención se ha desplazado del resultado a la actuación arbitral y a las decisiones que marcaron varios momentos clave del enfrentamiento. El peso pesado volvió a ocupar titulares. No solo por la victoria de Deontay Wilder, sino por las dudas que dejó la gestión del combate.
En un escenario de máxima exigencia, cada detalle cuenta. Y en esta ocasión, varios episodios han quedado bajo lupa. La British Boxing Board of Control ha decidido que no tomará medidas disciplinarias contra el árbitro Mark Bates por su actuación en el combate entre Wilder y Derek Chisora. El organismo considera que gestionó correctamente una pelea complicada pese a las críticas recibidas.
Richard Pelham/Getty Images
El secretario general del organismo, Robert Smith, confirmó que la actuación será revisada en la reunión habitual, pero insistió en que no se prevé ninguna sanción. La BBBoC entiende que Bates utilizó su criterio en situaciones límite y que actuó dentro del margen reglamentario.
Uno de los momentos más discutidos se produjo en el primer asalto. Ambos boxeadores quedaron enganchados en las cuerdas intercambiando golpes sin pausa. En ese instante, un miembro del equipo de Chisora entró en el ring, lo que, según la normativa, podría haber supuesto una descalificación inmediata.
Smith defendió la decisión de no detener el combate. Considera que el árbitro optó por advertir y mantener la pelea en marcha en lugar de aplicar una sanción definitiva. También señaló que una segunda infracción de ese tipo sí habría tenido consecuencias más graves.
La postura del organismo contrasta con la reacción del entorno de Wilder. El estadounidense fue muy crítico tras el combate, señalando varias acciones que, a su juicio, comprometieron tanto la equidad como la seguridad dentro del ring. “Oh Dios mío, pasaron muchas cosas. Me golpearon en la parte de atrás de la cabeza al menos 10 o 12 veces”, declaró Wilder en rueda de prensa posterior, según recoge The Ring. El púgil insistió en que esos golpes no fueron controlados por el árbitro.
El excampeón también expresó su preocupación por las posibles consecuencias físicas. “¿Sabes cuántos peleadores reciben golpes en la parte de atrás de la cabeza y no se despiertan al día siguiente? Por eso puede que ni siquiera duerma esta noche”, afirmó. Wilder fue más directo al valorar la actuación arbitral. “Espero y rezo para que las comisiones de boxeo hagan algo con estas cosas. Ese árbitro no debería volver a arbitrar. Es mi opinión honesta”, señaló tras el combate en Londres.
Además, aseguró que en algunos momentos sintió que no solo se enfrentaba a su rival. “Estoy peleando contra Derek y contra el árbitro. Es una locura”, añadió, reflejando su frustración por lo ocurrido durante el combate.
Su mánager, Shelly Finkel, también detalló varios episodios que consideró errores claros. Entre ellos, la entrada de la esquina en el ring, la asistencia tras caídas o la gestión de acciones tras la campana, situaciones que, según su interpretación, debieron resolverse de otra manera. “Si tu esquina entra en el ring, es descalificación automática. Si te caes fuera del ring, no pueden ayudarte a volver”, explicó Finkel. “Estas son las reglas del juego. Me alegro de que mi peleador ganara porque pensé que le iban a robar”.
Pese a la controversia, el resultado no se modifica. Wilder se llevó la victoria por decisión dividida en un combate intenso y desordenado por momentos. La decisión arbitral, sin embargo, seguirá siendo objeto de análisis en el entorno del boxeo. El propio Wilder quiso rebajar el impacto de lo ocurrido en su relación con el público británico. “Un mal árbitro no arruina la experiencia. Me encanta venir aquí. Algunos de los mejores aficionados del mundo están aquí”, afirmó. La BBBoC mantiene su postura. No habrá sanción. Pero el debate sigue abierto.
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