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James “Jazza” Dickens defenderá su título mundial WBA del peso superpluma el próximo 14 de marzo en Dublín ante Anthony Cacace en una pelea que, pese a tener un cinturón en juego, sitúa al campeón como no favorito antes de subir al ring. El británico, natural de Liverpool, asumirá una vez más un rol que ha marcado buena parte de su carrera profesional.
El contexto explica parte de esa condición. El combate se celebrará en Irlanda, ante un rival local y en un escenario favorable para Cacace. Pero hay algo más profundo. Dickens ha construido su trayectoria desde la etiqueta de tapado. Fue infravalorado en su ascenso, cuestionado cuando muchos lo daban por acabado y sigue siéndolo incluso ahora, en uno de los mejores momentos de su carrera y con un título mundial en la cintura.
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Lejos de incomodarle, el propio Dickens asume esa situación con naturalidad. “Siempre soy el no favorito”, explicó durante la rueda de prensa celebrada en Dublín. “Pero no lo soy en mi cabeza, y eso es lo único que importa. Prefiero ser el no favorito para las casas de apuestas que en mi propia mente. Eso me da absolutamente igual”.
A sus 34 años, Dickens llega a la defensa del título con un récord de 36 victorias, cinco derrotas y 15 nocauts. Enfrente tendrá a un Anthony Cacace de 36 años que atraviesa también un gran momento deportivo. El boxeador de Belfast no conoce la derrota desde 2017 y ha encadenado una etapa de enorme solidez que le ha permitido conquistar los títulos británico, IBF e IBO del superpluma.
Desde aquella derrota ante Martin J. Ward, Cacace ha firmado triunfos de alto nivel, con victorias ante Leigh Wood, al que detuvo en nueve asaltos, Josh Warrington, al que superó a los puntos en doce rounds, y Joe Cordina, al que noqueó en el octavo asalto. Un currículum que explica la confianza que rodea al irlandés antes de este combate.
Pese a ello, Dickens admite que todavía no ha profundizado en el análisis de su rival. “Aún no he visto a Anthony en detalle”, reconoció. “He visto algunos momentos destacados de él noqueando a gente, pero todavía no me he sentado a estudiarlo. Tengo que hacerlo con mi entrenador y construir un plan de combate”.
Más allá de lo estrictamente deportivo, el campeón británico se mostró especialmente cómodo con el ambiente vivido en Dublín y con el respeto mutuo entre ambos boxeadores. “El respeto es increíble”, señaló Dickens. “Esto se siente como un regreso a casa para mí, aunque venga desde Liverpool. Me siento muy bendecido por estar en esta posición”.
Dickens también destacó el peso histórico del evento para la ciudad. “Es fantástico ver a Irlanda prosperar. Miras Dublín y da pena que el boxeo no haya estado aquí durante tanto tiempo. Aunque no hubiese grandes eventos, los clubes amateurs siempre han estado trabajando. Ha estado a punto de volver muchas veces y ahora es genial verlo de nuevo. Estoy muy orgulloso de la ciudad y la considero como una segunda casa”.
Desde el lado de Cacace, el tono fue igualmente respetuoso. El irlandés evitó cualquier intento de provocar o vender la pelea con mensajes grandilocuentes, consciente de que el enfrentamiento no necesita artificios. Para él, Dickens representa no solo a un campeón legítimo, sino probablemente el mayor reto de su carrera.
“Escuchándolo hablar, se nota que es muy apasionado y muy creyente”, dijo Cacace. “Sé que es una buena persona y un gran boxeador. Creo sinceramente que esta será la pelea más dura de mi carrera. Jazza es campeón mundial WBA, y eso es algo con lo que todos soñamos”.
Cacace fue aún más allá al describir su mentalidad competitiva. “Entro en cada pelea pensando que, si tengo que morir en el ring, moriré”, afirmó. “Siento que Jazza es exactamente igual que yo. Eso es lo que hace que esto sea una auténtica guerra. Vamos a dar una noche para recordar, cien por cien”.
Con un campeón acostumbrado a sobrevivir desde la adversidad y un aspirante en plena madurez deportiva, el duelo del 14 de marzo en Dublín se perfila como uno de los enfrentamientos más intensos del año en el peso superpluma. Una pelea sin estridencias, sostenida en el respeto, pero cargada de ambición y orgullo.
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