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La decisión de Oleksandr Usyk de dejar vacantes sus cinturones del peso pesado ha cambiado por completo el panorama del boxeo. Sin obligaciones frente a los organismos, el campeón ucraniano tiene ahora libertad para diseñar el último capítulo de una carrera que ya figura entre las más brillantes de este siglo. Durante las últimas semanas se ha especulado con diferentes nombres para esa despedida.
Algunos apuntaban a un nuevo gran combate de boxeo y otros abrían la puerta a un desafío completamente diferente, alejado de los esquemas tradicionales del deporte. Según informó Mike Coppinger, Inside The Ring en DAZN, el equipo de Usyk trabaja en una gran pelea para finales de año y maneja dos opciones principales para el último combate de su carrera: el excampeón mundial Deontay Wilder y la leyenda de UFC Jon Jones. Así lo confirmó Sergiy Lapin, asesor del boxeador ucraniano.
Mark Robinson / Matchroom Boxing
La posibilidad de que Jon Jones aparezca como rival supone uno de los escenarios más sorprendentes de los últimos años. El estadounidense está considerado como uno de los mejores luchadores de artes marciales mixtas de todos los tiempos y, aunque en los últimos años no logró cerrar un nuevo combate por el título del peso pesado de UFC, continúa siendo uno de los nombres más mediáticos del deporte.
Usyk ya ha demostrado recientemente que está dispuesto a salir de los caminos habituales. Tras una carrera histórica en el boxeo profesional, el ucraniano aceptó medirse al campeón de kickboxing Rico Verhoeven en un combate de carácter especial que terminó con una controvertida victoria por nocaut para el campeón olímpico. Esa experiencia parece haber despertado el interés del ucraniano por volver a explorar un enfrentamiento fuera de los límites tradicionales del boxeo. Un duelo frente a Jon Jones representaría uno de los mayores cruces entre disciplinas que podrían organizarse actualmente en los deportes de combate.
La otra alternativa que maneja el entorno de Usyk es mucho más convencional, aunque igualmente atractiva desde el punto de vista deportivo. Deontay Wilder lleva años siendo uno de los pocos grandes pesos pesados de su generación con los que el ucraniano todavía no ha compartido el ring. El estadounidense atravesó una etapa complicada después de sus derrotas frente a Tyson Fury, Joseph Parker y Zhilei Zhang, pero ha conseguido reconstruir parte de su trayectoria con dos victorias consecutivas. Además, un combate entre ambos permitiría a Usyk completar un currículum prácticamente irrepetible frente a los mejores pesos pesados de su época.
A lo largo de su carrera, el ucraniano ha derrotado dos veces a Anthony Joshua, otras dos a Tyson Fury y también ha superado en dos ocasiones a Daniel Dubois. Añadir el nombre de Wilder supondría cerrar definitivamente una generación de grandes campeones antes de poner fin a su trayectoria profesional.
Desde que conquistó el oro olímpico en Londres 2012, Usyk ha construido una carrera basada en aceptar los desafíos más difíciles. Primero unificó todos los cinturones del peso crucero y, posteriormente, repitió la hazaña en el peso pesado, convirtiéndose en campeón indiscutido en ambas categorías y consolidándose como uno de los boxeadores más importantes de su tiempo.
Por el momento no existe una decisión definitiva sobre quién será su último rival. Sin embargo, el hecho de que el equipo del ucraniano contemple perfiles tan diferentes como Jon Jones y Deontay Wilder demuestra que Usyk pretende despedirse con un acontecimiento de enorme repercusión internacional. Sea frente a una leyenda de UFC o ante uno de los pegadores más temidos del boxeo moderno, todo apunta a que el campeón ucraniano quiere que la última noche de su carrera sea tan extraordinaria como el legado que deja sobre el ring.
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