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Ryan García ya tiene el cinturón que llevaba años persiguiendo. El estadounidense se proclamó campeón mundial del peso wélter del WBC tras imponerse por decisión unánime a Mario Barrios en el T-Mobile Arena de Las Vegas, en el evento principal de una velada emitida por DAZN.
El combate comenzó de forma fulgurante. Apenas habían transcurrido 27 segundos cuando García conectó una derecha por encima que envió a la lona al entonces campeón. Ese golpe marcó el ritmo de una pelea que, desde el primer asalto, giró en torno a la velocidad y precisión del púgil californiano.
Steve Marcus/Getty Images
Las tarjetas reflejaron su superioridad: 119-108, 120-107 y 118-109. Fue una victoria clara para García, que firmó una de las actuaciones más completas de su carrera profesional y dejó atrás sus anteriores intentos fallidos por un título mundial.
Lejos de apoyarse exclusivamente en su conocido gancho de izquierda, García basó gran parte de su ofensiva en la mano derecha. Varias derechas rectas sorprendieron a Barrios durante los primeros asaltos. En el quinto, dos impactos de derecha volvieron a sacudir al texano, que optó por protegerse y buscar contragolpes aislados.
“Se siente increíble. Se lo dedico a mi padre”, declaró García tras el combate, en referencia a Henry García, que volvió a ejercer como su entrenador principal. “Quería mostrar todo mi arsenal. Debería haber conseguido el nocaut, pero me hice daño en la mano derecha”.
El propio García explicó que notó molestias en esa mano en torno al sexto o séptimo asalto. Aun así, continuó marcando el ritmo con el jab y combinaciones al cuerpo y la cabeza. En el sexto, un gancho de izquierda volvió a hacer retroceder a Barrios, que no logró encadenar ataques sostenidos.
Según los datos de CompuBox, García conectó 185 golpes totales por 106 de su rival, con una ventaja también amplia en golpes de poder (103 a 43). La diferencia de velocidad fue evidente desde el inicio y condicionó el planteamiento de Barrios durante toda la noche.
“El peleó muy inteligente”, reconoció Barrios tras la derrota. “Esperábamos la derecha, pero no de esa forma, con ese overhand curvado”. El ya ex campeón, que llegaba tras dos empates consecutivos, no encontró la forma de neutralizar la movilidad de su oponente.
En la esquina de Barrios estuvo Joe Goossen, técnico que trabajó anteriormente con García. “Es un rival difícil de seguir, con pies rápidos y manos veloces”, afirmó Goossen. “Mario buscó el nocaut en los últimos asaltos. Era nuestra oportunidad, pero no pudimos aprovecharla”.
El triunfo supone un punto de inflexión para García (25-2, 20 KO), que en los últimos años había atravesado una etapa irregular. En 2023 cayó ante Gervonta Davis y posteriormente vio cómo su victoria ante Devin Haney en 2024 fue anulada tras un positivo que derivó en una suspensión de un año. También perdió frente a Rolando Romero.
Fuera del ring, su nombre también estuvo rodeado de polémica, incluida su expulsión temporal del WBC y un arresto en 2024 por daños en un hotel de Beverly Hills. El organismo lo readmitió posteriormente, lo que le abrió la puerta a esta oportunidad mundialista.
Con el cinturón ya en su poder, García no tardó en señalar su próximo objetivo. “Sabéis a quién quiero: Shakur Stevenson”, afirmó en el ring. “Quiero ser un gran campeón. No tengo miedo. Peleé con Devin Haney, pelearé con Stevenson, con cualquiera”.
La victoria en Las Vegas le permite, por primera vez, presentarse como campeón mundial y abre un nuevo escenario en la división del peso wélter. Tras una actuación dominante ante Barrios, García inicia una nueva etapa con el título del WBC alrededor de su cintura.
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