
Teófimo López llegó a Las Vegas con más en juego que un nuevo cinturón. Su última aparición había terminado con una derrota contundente frente a Shakur Stevenson y, apenas unos meses después, ‘The Takeover’ afrontaba otro cambio importante: subir hasta las 147 libras para intentar reconstruirse directamente ante un campeón mundial. Enfrente estaba alguien que lo conocía desde mucho antes de que ambos alcanzaran los grandes escenarios.
Rolly Romero había compartido sesiones de sparring con López y defendía por primera vez el cinturón que había terminado en sus manos después de sorprender a Ryan Garcia. Teófimo salió de ese examen convertido en campeón mundial de tres divisiones. López derrotó a Romero por decisión mayoritaria y conquistó el título WBA del peso welter en su debut en la categoría. Dos jueces le dieron ganador por 116-112 y 115-113, mientras el tercero puntuó empate 114-114.
(Cris Esqueda/Premier Boxing Champions)
“Necesito deciros algo: si pierdes y vuelves, entonces nunca perdiste, porque eres un ganador. Soy un ganador. Soy un verdadero ejemplo de lo que significa ganar y no se trata de perder. Se trata de no rendirse nunca”, afirmó López después del combate. La victoria llevó su récord profesional hasta 23-2, con 13 nocauts, y tuvo un valor añadido por el contexto. López venía de perder por decisión unánime ante Stevenson en enero, una derrota que le había costado su campeonato WBO del superligero. En Las Vegas necesitaba demostrar que todavía podía competir al máximo nivel.
Desde el inicio quedó claro que López asumiría buena parte de la iniciativa. Utilizó el jab para controlar la distancia, avanzó sobre Romero y alternó sus ataques arriba con golpes al cuerpo. El campeón, mientras tanto, buscaba responder principalmente mediante contragolpes cuando Teófimo entraba en su distancia. Romero encontró algunos de sus mejores momentos en los asaltos cuarto y quinto. Su gancho de izquierda comenzó a aparecer con mayor claridad y en el quinto consiguió abrir un corte sobre la ceja derecha de López. El campeón aumentó entonces su ofensiva y obligó al aspirante a atravesar su momento más delicado.
López cayó durante aquella secuencia, aunque el árbitro consideró que había sido producto de un empujón y no contabilizó derribo. Romero siguió atacando durante unos instantes, pero Teófimo consiguió superar el peligro, responder antes de terminar el asalto y regresar a su esquina sin que la pelea escapara de sus manos. El sexto marcó la recuperación del neoyorquino. López volvió a tomar la iniciativa, recuperó el jab y siguió trabajando el cuerpo mientras Romero esperaba oportunidades para contragolpear. El corte continuó visible durante el resto de la pelea, pero no impidió que Teófimo mantuviera su actividad y siguiera avanzando.
El patrón se prolongó durante buena parte de los siguientes asaltos. Romero encontraba golpes aislados, especialmente cuando López acortaba demasiado la distancia, pero era el aspirante quien acumulaba mayor volumen. Los datos finales de CompuBox reflejaron esa diferencia: Teófimo conectó 124 de 530 golpes lanzados, frente a 73 de 352 de Romero. La distancia se hizo todavía más evidente en los últimos asaltos. López conectó una derecha clara en el décimo que obligó a Romero a retroceder y volvió a encontrarlo con esa mano durante el undécimo. El campeón necesitaba aumentar su producción, pero continuó esperando espacios para responder mientras Teófimo acumulaba trabajo.
Ni siquiera el duodécimo cambió el escenario. López siguió avanzando, trabajando con el jab y atacando al cuerpo, mientras Romero mantuvo una estrategia basada en desplazarse y buscar el contragolpe. El intercambio definitivo que podía modificar las tarjetas nunca llegó y la pelea terminó en manos de los jueces. Para Romero, la derrota puso fin a un reinado que llegaba después de uno de los mayores triunfos de su carrera. ‘Rolly’ no competía desde mayo de 2025, cuando derribó a Ryan Garcia en el segundo asalto y terminó imponiéndose por decisión unánime. Regresó 15 meses después y dejó su récord en 17-3, con 13 nocauts.
López, en cambio, volvió a levantarse después de otro golpe importante. Ya había reconstruido su carrera tras perder ante George Kambosos Jr. y abandonar el peso ligero. Ahora repitió el proceso después de Stevenson, pero directamente en una tercera categoría. Campeón en ligero, superligero y ahora welter, ‘The Takeover’ volvió a cumplir con su apodo cuando más necesitaba hacerlo.
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