
Teófimo López necesitaba algo más que otra victoria. Después de caer claramente ante Shakur Stevenson en enero, el estadounidense decidió subir directamente al peso welter y buscar un título mundial ante un rival al que conocía perfectamente. Rolly Romero había sido amigo y compañero de sparring mucho antes de que ambos alcanzaran la élite.
La pelea terminó devolviendo a ‘The Takeover’ al lugar que perseguía, aunque no sin atravesar uno de esos momentos capaces de cambiar por completo un combate. Durante aproximadamente 80 segundos del quinto asalto, Romero encontró la oportunidad que había estado esperando y obligó a López a reaccionar bajo máxima presión.
(Cris Esqueda/Premier Boxing Champions)
Teófimo terminó imponiéndose por decisión mayoritaria, con tarjetas de 116-112, 115-113 y 114-114, para conquistar el campeonato WBA del peso welter y convertirse en campeón mundial en tres divisiones. Después, en rueda de prensa, explicó cómo vivió una noche que consideraba especialmente importante tras su última derrota. “Creo que para mí se trataba de subir al ring para demostrar que era un ganador y un campeón después de todo lo que hemos pasado. Esta noche respondí. No me callé”, explicó López. El estadounidense tampoco ocultó su sorpresa por una puntuación más ajustada de lo que esperaba.
“No creo que lanzara suficientes golpes como para ganar, y aun así uno de los jueces hizo que fuera una decisión mayoritaria”, añadió. López terminó conectando 124 golpes frente a los 73 de Romero, según CompuBox, además de lanzar 530 durante los doce asaltos por los 352 de su rival. Sin embargo, las cifras no explican completamente el momento más peligroso de la pelea. En el quinto asalto, López sufrió un corte sobre la ceja derecha y Romero consiguió conectar una potente derecha. Durante unos instantes, el nuevo campeón tuvo que gestionar una situación que amenazaba con cambiar el rumbo del combate.
“En el quinto asalto, cuando me golpeó, simplemente me dije: ‘No, vas a tener que hacer mucho más que eso para sacarme de aquí’”, recordó López. Aquella derecha, lejos de hacerle cambiar completamente su estrategia, despertó una reacción competitiva que posteriormente describió con especial contundencia. “Sacó una versión de mí más joven y enfadada que ninguno de vosotros conoce. Dije: ‘No, esto va a ser una pelea. Vas a tener que sacarme de aquí esta noche si quieres conseguir esta victoria sobre mí’”, aseguró el estadounidense durante su comparecencia posterior.
López explicó también cómo consiguió atravesar aquella ofensiva. “Cuando Rolly intentó continuar, simplemente me moví un poco, utilicé mi defensa, amarré e incluso lo conecté durante el intercambio para hacerle pensar: ‘Sigo aquí. Sigo siendo peligroso’”, señaló el nuevo campeón del peso welter. El estadounidense insistió en que nunca sintió que estuviera realmente cerca de perder el control. “No estaba lo suficientemente tocado. Puedo aguantar un golpe, realmente puedo. Hay que saber desempeñar los papeles, moverse, utilizar las piernas. Algunas personas, cuando reciben un golpe duro, se olvidan de sus piernas”.
Romero no consiguió prolongar aquel éxito. Para López, la explicación estuvo precisamente en lo que encontraba cada vez que intentaba atacar. “Porque yo le estaba golpeando de vuelta, así de sencillo. Estaba esperando los intercambios y él sabe que soy muy rápido con mis golpes. Pero también soy muy selectivo”, explicó. Buena parte de esa estrategia pasó por abandonar la obsesión por buscar la cabeza. De los 124 golpes conectados por López, 56 terminaron en el cuerpo de Romero. “Si Rolly no quería intercambiar, nos centramos al menos en golpear sus brazos y su estómago durante los asaltos”, explicó ‘The Takeover’.
“Eso fue principalmente lo que lo frenó y lo que nos hizo ganar la pelea esta noche. Simplemente me metí en su cabeza. Estaba más centrado en golpear su cuerpo que su cabeza”, añadió López. Romero, en comparación, conectó 16 golpes al cuerpo dentro de sus 73 impactos totales. Después del combate, Romero pidió una revancha. López, sin embargo, dejó claro que su prioridad pasa por objetivos diferentes después de convertirse en campeón en una tercera categoría. “Rolly realmente no hizo tanto esta noche”, respondió al valorar la posibilidad de enfrentarse inmediatamente de nuevo a su antiguo compañero.
La victoria deja a López mirando hacia posibles unificaciones en el peso welter y con el objetivo declarado de perseguir el campeonato indiscutido. Antes, necesitaba responder a lo ocurrido ante Stevenson. Su padre incluso había anticipado la reacción: “Me dijo: ‘Ya verás, cuando te golpee, te va a despertar’. Y eso fue exactamente lo que ocurrió esta noche”.
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