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Durante años, el boxeo británico ha esperado una pelea que parecía inevitable. El deseo de ver a Tyson Fury y Anthony Joshua compartir ring en suelo británico sigue siendo el favorito de buena parte de los aficionados. Sin embargo, la realidad de una pelea de semejante dimensión parece estar guiándose por criterios muy diferentes a los sentimentales, y el escenario definitivo podría estar lejos de Inglaterra.
Según ha informado BoxingScene y han confirmado posteriormente otros medios, Nueva York se ha convertido en la principal candidata para albergar el esperado combate entre Tyson Fury y Anthony Joshua, previsto para el próximo mes de noviembre. La opción de Wembley ha perdido fuerza debido a las exigencias horarias de los principales promotores del evento y de Netflix, uno de los socios implicados en la producción.
Mark Robinson/Getty Images
La posibilidad de celebrar la pelea en Londres siempre estuvo sobre la mesa. El objetivo era ofrecer a los aficionados británicos el mayor combate posible delante de su público y en un horario adaptado al mercado local. Sin embargo, las limitaciones del estadio, especialmente el horario de cierre, han complicado seriamente esa opción.
Las conversaciones entre todas las partes buscan maximizar la audiencia mundial. Para ello, la intención sería disputar el combate en un horario que favorezca el prime time estadounidense, una circunstancia difícilmente compatible con la normativa de Wembley. Madison Square Garden aparece ahora como la alternativa que mejor encaja con esos intereses comerciales.
La pelea llega después de que ambos completaran sus respectivos combates de preparación. Joshua regresó el pasado mes de julio y, tras sobrevivir a un complicado primer asalto frente a Kristian Prenga, terminó imponiéndose por nocaut en el segundo episodio. Un día antes, Fury volvió al ring en Tailandia con una victoria por detención sobre el veterano Mariusz Wach.
El enfrentamiento entre ambos lleva más de una década acompañando al peso pesado. La rivalidad comenzó en 2010, cuando un joven Tyson Fury aseguró que Anthony Joshua, todavía amateur, le había causado problemas durante unas sesiones de sparring. Desde entonces, ambos construyeron carreras paralelas que durante mucho tiempo parecían destinadas a cruzarse por el campeonato indiscutido.
Fury conquistó el título mundial en 2015 tras derrotar a Wladimir Klitschko, aunque sus problemas personales le alejaron del boxeo durante varios años. Mientras tanto, Joshua aprovechó ese vacío para conquistar los cinturones IBF, WBA y WBO, convirtiéndose en la gran referencia de la división antes del regreso del ‘Gypsy King’.
Cuando ambos parecían encaminados a unificar el peso pesado, la cláusula de revancha activada por Deontay Wilder obligó a Fury a disputar una tercera pelea con el estadounidense. Joshua, por su parte, terminó enfrentándose a Oleksandr Usyk y perdió sus títulos mundiales, mientras que el propio Fury también acabó cayendo en dos ocasiones consecutivas frente al campeón ucraniano.
A pesar de que el combate llega más tarde de lo que muchos aficionados hubieran deseado y ninguno atraviesa el mejor momento de su carrera, el interés continúa siendo enorme. Si finalmente se confirma el traslado a Nueva York, el mayor duelo de la historia reciente del boxeo británico se disputará lejos de Reino Unido, una posibilidad que hace solo unos meses parecía difícil de imaginar.
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