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Hablar de Vinicius Jr. ya no es hacerlo únicamente de una estrella en ascenso o de un jugador franquicia indiscutible.
Su situación en el Real Madrid se ha vuelto más compleja, marcada por dos temporadas en las que su rendimiento ha estado lejos de su mejor versión y por un contexto que mezcla dudas deportivas con cierto desgaste interno.
Después de años en los que su crecimiento parecía imparable, el brasileño ha atravesado una etapa irregular. La temporada 2024/25 ya dejó señales de alerta, pero la 2025/26 ha confirmado una tendencia preocupante: apariciones brillantes cada vez más espaciadas y una menor influencia en los grandes escenarios.
A ello se suma una gestión emocional que ha generado debate, con protestas constantes, sanciones evitables y momentos de desconexión que han penalizado al equipo.
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Ese bajón en el rendimiento ha coincidido, además, con un entorno menos estable. Dentro del vestuario no se habla de ruptura, pero sí de ciertos roces puntuales y de gestos que no han pasado desapercibidos.
La convivencia sigue siendo profesional, aunque el ruido alrededor del jugador -amplificado por su exposición mediática- ha ido creciendo con el paso de los meses.
En este contexto, su contrato hasta 2027 adquiere un nuevo significado. Hace no tanto, la renovación de Vinicius parecía un trámite; hoy, en cambio, es una decisión estratégica que el Real Madrid debe medir con más cautela.
El club sigue considerándolo un futbolista diferencial, pero ya no se trata solo de blindarlo, sino de evaluar el momento, las condiciones y el mensaje que se envía al resto de la plantilla.
El verano de 2026 aparece así como un punto de inflexión. Una renovación sigue siendo posible, pero probablemente no en los términos automáticos que se daban por hechos tiempo atrás.
El club podría optar por esperar y ver si el brasileño recupera su mejor nivel, aunque eso implicaría adentrarse en un terreno más incómodo a medida que se acerque el final de su contrato.
Mientras tanto, el mercado permanece atento. No porque su salida sea probable, sino porque cualquier señal de duda en el Real Madrid puede activar movimientos y presiones externas.
En definitiva, Vinicius Jr. afronta uno de los momentos más delicados desde su llegada al club. Su talento no está en discusión, pero sí su regularidad y su encaje en el contexto actual. Lo que ocurra este verano no solo definirá su futuro contractual, sino también su papel real en el proyecto del Real Madrid en los próximos años.