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La noche en La Cartuja dejó un 2-2 que no cambió nada y le dio la clasificación a España, pero sí abrió una ventana al futuro. Luis de la Fuente apareció en la sala de prensa con esa serenidad medida que tantos meses ha construido, consciente de que el partido ante Turquía era solo un capítulo más de un camino que ahora se acelera.
No esquivó preguntas, tampoco las sensaciones: habló de intensidad, de seguimiento, de la carga de trabajo que se multiplica en estas semanas. “Esta es la época más intensa”, resumió, como quien mira un calendario lleno de fechas marcadas en rojo.
RFEF
El seleccionador dedicó unos minutos a explicar algo que había generado ruido en redes: la imagen en la que no saludaba al árbitro al final del encuentro. “No me di cuenta”, admitió, aunque las imágenes lo dejan en evidencia y el enfado parecía claro.
De la Fuente también abrió el foco hacia lo que viene, y ahí la lista de obligaciones crece sin piedad. El viaje a Estados Unidos del 4 y 5 de diciembre para el sorteo del Mundial y la visita a las sedes forma parte de un plan que se activa en cuanto aterrice el avión. Después, análisis de rivales, seguimiento, posibles cruces, informes, más informes. Lo explica como quien ya tiene la cabeza allí, en ese punto donde la planificación pesa tanto como el juego. “Tenemos muchísimo trabajo por delante”, repitió, marcando una línea directa entre la cita de diciembre y los meses de preparación que exige un torneo así.
Y, en medio de todo, aparece la Finalissima contra Argentina, un duelo que se siente como algo más que un partido. De la Fuente reconoce que aún no piensa del todo en esa cita, pero también que toca empezar a sentar las bases: estudiar al rival, ordenar información, anticipar lo que puede ofrecer una noche de ese calibre. Habla de ilusión con la misma firmeza con la que habla de trabajo.