La lluvia caía sobre el Estadio Da Luz a minutos del inicio del partido entre Benfica y Real Madrid por la jornada 8 de la UEFA Champions League. Mientras los futbolistas rompían filas y se preparaban para el comienzo, todas las cámaras se detuvieron en el abrazo entre José Mourinho y Álvaro Arbeloa.
Fueron varios segundos de ambos entrenadores fundidos en un gesto sincero. Arbeloa, sonriente, le dio palmadas en la espalda al técnico portugués y pareció decirle algo al oído. Mourinho respondió del mismo modo antes de girarse y regresar a su banquillo.
El reencuentro tuvo un fuerte componente simbólico, marcado por el vínculo personal y profesional que construyeron años atrás. El contexto competitivo quedó en segundo plano por unos instantes.
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En la previa del partido, Arbeloa se había referido públicamente a la influencia de Mourinho en su etapa como entrenador. "Mourinho es un espejo, por supuesto. Tengo mucha influencia suya en lo táctico, lo organizativo, lo comunicativo… pero es imposible ser él. Nunca habrá nadie como él. El que le quiera imitar va a fracasar. Él siempre fue, es y será 'uno di noi y si quiero tener éxito tengo que ser yo mismo", sostuvo en conferencia de prensa.
Mourinho también dedicó elogios a quien fue uno de sus dirigidos en el Santiago Bernabéu. Al respecto, el técnico portugués indicó: "Álvaro es especial. Es mi niño. Desde el punto de vista humano, es de mis jugadores favoritos. No ha sido el mejor, pero quizá ha sido de los mejores hombres del Madrid. Espero que le vaya muy bien y que tenga una carrera fantástica".
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La relación entre ambos se forjó durante el ciclo de Mourinho como entrenador del Real Madrid, entre 2010 y 2013. En ese período, Arbeloa fue dirigido por el técnico luso en 122 partidos oficiales. En total, acumuló 9.867 minutos en cancha, con un gol y siete asistencias.
Si bien no fue uno de los futbolistas con mayor continuidad, su presencia fue constante dentro de un plantel de alto nivel. Durante ese ciclo, sumaron más partidos jugadores como Cristiano Ronaldo, Mesut Özil, Xabi Alonso, Karim Benzema, Sergio Ramos, Ángel Di María e Iker Casillas. Arbeloa ocupó un rol funcional dentro de una estructura altamente competitiva.
A más de una década de aquella etapa, el abrazo en el Estadio Da Luz condensó una historia compartida. Esta vez, el alumno y el maestro se encontraron como entrenadores rivales. En medio de la exigencia de la Champions, el fútbol dejó espacio para el recuerdo.