Tigres remontó y se impuso 2-1 a Monterrey a pesar de un nuevo tanto del central español Sergio Ramos, quien convirtió desde los once metros en una esperpéntica actuación del portero Nahuel Guzmán.
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EFE
El veterano defensa asumió la responsabilidad de ejecutar un penalti en el minuto 51. Antes del lanzamiento, el arquero Nahuel Guzmán intentó desconcentrarlo poniéndose de espaldas, pero Ramos respondió con carácter, amagó con un disparo a lo panenka y convirtió con seguridad.
Sin embargo, este gol -cuarto del español en siete partidos con Rayados- no sirvió de mucho, ya que Tigres acabaría remontando, anotando el tanto de la victoria en el minuto 95.
Muchos son los porteros que utilizan este tipo de técnicas para desconcentrar a los delanteros. Moverse de un lado a otro, señalarles el sitio al que se van a lanzar, o simplemente, en este caso, darse la vuelta.
Pese a todo, Sergio Ramos demostró con ese gesto que no le tiemblan las piernas. El central sevillano es un experto en esto de los once metros y se ha enfrentado a los mejores porteros del mundo. A sus 39 años no se iba a dejar intimidar por Guzmán.