Madrid, 13 nov (EFE).- La trayectoria deportiva de Jesús Angoy (Alagón, 1966) es una auténtica paradoja. En un deporte donde principalmente se usan los pies como el fútbol despuntó con las manos como arquero, y en uno donde se juega con las manos como el fútbol americano hizo carrera con los pies en la posición de kicker (pateador). Defendió la portería del Barcelona y no llegó a la NFL porque no quiso, algo que aún no se explican en Denver. EFE le ha entrevistado.
Pregunta: Para alguien que ha acariciado la NFL como usted... ¿esperaba algún día que se jugase un partido oficial en España?
Respuesta: Después del periodo de Dragons lo veía más complicado, cuando el equipo estaba era más factible. Pero yo creo que la NFL lleva tiempo intentando de alguna manera llegar hacia Europa y transmitir sus valores para que la gente también pueda disfrutar. A nivel de negocio también están buscando viabilidades y es muy bienvenida.
P: ¿La dimensión de la NFL y de sus equipos es tan grande como parece?
R: Es espectacular y es muy grande. Por ejemplo a nivel de fútbol, nosotros en el Barcelona teníamos una ciudad deportiva espectacular y fantástica y prácticamente se quedaba pequeña al lado de unas instalaciones que los Broncos tenían solamente para entrenar.
P: En cuanto a los entrenamientos... ¿la exigencia física era la misma entre un deporte y otro?
R: Las exigencias tanto en un lado como en otro son totales. También es verdad que el fútbol europeo se ha ido movilizando hacia unos departamentos que el fútbol americano ya tenía, como que un entrenador se encargue de la defensa o del ataque. Se han cogido datos y detalles de ese deporte.
P: No hay muchas personas que hayan rechazado jugar en la NFL y usted es una de ellas, ¿cómo llegó a entrenar con los Broncos, cómo fue esa experiencia y por qué decidió volver a España y no quedarse allí?.
R: Surgió la posibilidad de ir a hacer una prueba y decidí dar el paso. Fue muy satisfactoria porque las estadísticas de los entrenamientos eran muy buenas y estaba súper contento y súper orgulloso de haber conseguido llegar hasta ahí. Pero me cogió en un momento muy puntual donde tenía una serie de negocios en Barcelona que había comenzado con mi familia y la verdad es que estaba muy inquieto porque estábamos comenzando, no me sentía cómodo, estaba muy distante.
Hablé con ellos y les dije que lo sentía en el alma pero que mi cuerpo me decía que tenía que estar aquí. Se sorprendieron muchos, el entrenador se quedó paralizado y dijo que no lo entendía, que era el primer jugador que se le iba de una concentración. Ahora pienso muchas veces qué hubiera pasado, qué hubiera llegado a conseguir. Es una espina que se me ha quedado ahí, vivo con ella.
P: ¿Hay mucha diferencia entre una patada en el fútbol americano y los saques de puerta que hacía cuando era portero?
R: Es muy importante golpear y que la pelota vuele cuanto antes para evitar la presión de la defensa. También requiere que le pegues un muy buen golpeo para que tengas una buena distancia, es una mecánica muy similar al golpeo del 'swing' del golf. Si eres capaz de mecanizar eso, tienes muchas buenas posibilidades de ser un buen kicker.
No le pegas con el empeine como en el fútbol sino que le pegas un poco con la parte interior y con el empeine para empalmarla bien. Jack Bicknell, que era el entrenador que teníamos en Dragons, siempre me decía que no mirase la bola, que ya escucharía los aplausos de cuando entrase y que luego ya lo viera en la tele; pero que para hacerlo bien que tuviera tranquilidad y paciencia.
P: ¿Cree que el haber sido el yerno de Johan Cruyff le perjudicó más que le benefició en el mundo del fútbol?
R: En el plano externo cuando pasa una situación como esta siempre se mira con otros ojos, pero sí que es verdad que, a nivel interno, siempre hemos estado súper satisfechos, súper contentos del trabajo hecho, de la labor tanto de una parte como de la otra. Tener la relación que yo tenía con Johan no tenía nada que ver a la hora de ir a entrenar, de trabajar, de dar todo y de entrar a tomar decisiones.
Yo siempre he trabajado e intentado dar todo lo máximo para mejorar, para perfeccionar y para conseguir los objetivos que desde niño tienes. He conseguido objetivos muy importantes para mí, lo máximo que me podía dar el fútbol, y estoy muy satisfecho. Pero el fútbol americano sí que ha valido para demostrar a mucha gente que ahí sí que no valía decir que era yerno o que era de tal o que era cual. Solo le quedaba demostrarlo y no te podían criticar. En el fútbol debería haber sido así.
P: ¿Qué es de su vida ahora? ¿A qué se dedica?
R: Vivo en Barcelona desde siempre y actualmente me dedico a negocios del sector inmobiliario, donde tengo una empresa, y luego voy alternando con el fútbol, con el Barcelona Legends, donde estamos haciendo unos muy buenos partidos durante todo el año. Estoy súper contento porque de alguna manera estamos viéndonos compañeros de distintas épocas
P: Pocos han coincidido a la vez con Cruyff y con Guardiola, usted lo hizo. ¿Ve en Guardiola un reflejo de Cruyff?
Coincidí con él como jugador, en el filial y en el primer equipo. No me sorprende ver dónde ha llegado, es un pedazo de persona y de entrenador, para mí el número uno con diferencia. Lo que ha conseguido en el fútbol es espectacular, pero no lo valoraremos hasta que se retire. Conseguir lo que ha conseguido es fantástico, y no hablo de trofeos y de premios, que al final es lo que se valora; yo creo que ha conseguido algo más allá, que es esa idea, esa filosofía.
En países como Inglaterra, en donde estaban acostumbrados a un fútbol muy diferente, hacerles ganar lo que han ganado a través de la metodología y del concepto que él había mamado durante tantos años yo creo que es espectacular.
Carlos Mateos Gil