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De Nilton Santos a Alexander Barboza: el legado en las banderas del Botafogo

FIFA

La tarde porteña de la final de la Copa Libertadores 2024, el 30 de noviembre pasado, Alexander Barboza fue el primero en salir, solo, a caminar por el campo de juego del estadio Monumental horas antes de que comenzara el partido. Más que para el “reconocimiento del campo” –surgió de las inferiores de River–, Barboza se había asomado para apreciar a la torcida del Botafogo, que había llenado su tribuna, ansiosa por conquistar la primera Libertadores de su historia. El argentino fue ovacionado. Y, tras el 3–1 del Botafogo al Atlético Mineiro en Buenos Aires, Barboza celebró “en casa”, pero con el equipo que le había permitido lucirse como nunca antes en su carrera. En el Mundial de Clubes FIFA 2025™, Barboza fue parte del equipo ideal de la segunda fecha de la zona de grupos: con él como estandarte, el Fogão le había ganado 1–0 al París Saint–Germain, campeón de la Champions. Este sábado, en el Lincoln Financial Field de Filadelfia, jugará los octavos ante el Palmeiras, bicampeón de la Copa Libertadores en 2020 y en 2021.

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“La realidad es que el grupo siempre confió, siempre creyó que se podía; si bien era el grupo de la muerte y sabíamos que era muy difícil, creímos en nosotros y que era posible. Respetamos muy bien el plan del partido contra PSG. Esa victoria fue fundamental porque si hubiésemos empatado, no sé si perdiendo contra el Atlético de Madrid estaríamos en octavos”, sostuvo Barboza luego de la clasificación a octavos, a pesar de la derrota 1–0 ante el Atlético (Botafogo había debutado con triunfo 2–1 frente al Seattle Sounders). El central zurdo, que desde este semestre tiene como compañeros a los recién llegados compatriotas Joaquín Correa y Álvaro Montoro, se nacionalizó uruguayo en 2025. Esteban Barboza, su padre, nació en Uruguay. “Es hincha de Peñarol, y yo de Cerro”, contó Alexander. “Quiere hacerlo para darme la satisfacción a mí de verlo jugar”, dijo Esteban. Aunque nunca fue convocado por Marcelo Bielsa, sueña con jugar el Mundial 2026 con la Celeste. “Una vez que esté en la lista –dijo–, seré el más uruguayo de todos”.

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Uruguay ganó su última Copa Mundial en Brasil 1950: en el mitológico Maracanazo, el 2–1 ante el local que había festejado de antemano. El arquero brasileño fue Moacir Barbosa Nascimento. Barbosa con “s”. Aquel Mundial, aunque no sumó minutos en el campeonato, fue el primero de Nilton Santos, “sobreviviente” del Maracanazo. Nilton Santos jugó luego la Copa Mundial de Suiza 1954. Pero el fútbol lo recuerda porque, desde el lateral izquierdo, fue una figura clave en los títulos de Brasil en el Mundial de Suecia 1958 y en el de Chile 1962. En el 3–0 a Austria en Suecia 1958, eludió rivales y anotó el segundo, un golazo, mientras el DT Vicente Feola le pedía que regresara a la defensa. Nilton Santos jugó toda su vida en el Botafogo. Es un “one club man”. De ahí que el estadio en el que el Fogão juega como local en Río de Janeiro, en el barrio carioca de Engenhão, se llame “Estádio Olímpico Nilton Santos”.

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Nilton Santos, a quien apodaban “O Enciclopédia” por sus conocimientos de los secretos del fútbol, jugó en el Botafogo entre 1948 y 1964. No ganó títulos a nivel nacional en su país (en 1962 perdió la final de la Taça Brasil ante el Santos de Pelé). Tampoco sumó partidos en la Libertadores, que empezó a disputarse en 1960. Botafogo recién en 1968 ganó la primera –fue la última– Taça Brasil. Y en 1995, su primer Brasileirão. Volvió a ganarlo en 2024, con Alexander Barboza convertido en héroe, incluido en los equipos ideales de la Libertadores y del Brasileirão. Nacido en Villa Celina, partido de La Matanza, conurbano de la provincia de Buenos Aires, al ex zaguero de Atlético Rafaela, Defensa y Justicia, River, Independiente y Libertad de Paraguay lo homenajearon con un mural en el barrio Urquiza, en el que se ve su cara junto a la copa de la Libertadores, la del Brasileirão y el escudo del Fogão. Y la frase: “Orgullo del barrio”. Barboza empezó a patear la pelota con amigos en la Plaza Malvinas y en el Centro de Educación Física N° 112. Luego de que visitara el mural, expresó: “Difícil definir los sentimientos que me pasaron por el cuerpo al ver esto, increíble”.

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En total, 22 argentinos vistieron la camiseta del Botafogo. El que más partidos jugó fue Joel Carli, también defensor central: 190 entre 2016 y 2023. Carli, quien se quedó en el club luego del descenso de 2021 y ganó el Brasileirão Serie B para devolverlo a la máxima categoría en 2022, es hoy el coordinador del fútbol del Botafogo. Fue, durante un breve lapso en 2023, parte del cuerpo técnico. Por su carácter, disciplina táctica y determinación, entre quites, despejes, intercepciones y recuperaciones, algún hincha del Botafogo bromeó y llamó “Joel Carli II” a Barboza. Es el legado. El movimiento “Ninguém Ama Como a Gente”, “especializado en la organización de fiestas y acciones a favor del Botafogo”, mostró en 2025 banderas con los nuevos ídolos y los de siempre. Entre los nuevos, dos argentinos: Thiago Almada, campeón de Libertadores y Brasileirão en 2024, hoy en el Lyon de Francia, y, claro, Barboza. “Nuestros ídolos son muchos. Las banderas exaltan la historia y sus personajes”. Sin omitir a “Mané” Garrincha, no faltó Nilton Santos.