La presencia de Almeyda y Pellegrini en un partido de esta magnitud confirma una tendencia: River Plate se ha consolidado como una verdadera escuela de entrenadores.
Este fin de semana, Sevilla vivirá una nueva edición del Gran Derbi, uno de los partidos más pasionales de Europa, pero con un condimento especial para el fútbol argentino: en los dos banquillos estarán Matías Almeyda y Manuel Pellegrini, dos entrenadores que llevaron su primera o una de sus primeras experiencias profesionales en River Plate. El cruce entre Sevilla FC y Real Betis no solo enfrenta a dos instituciones históricas, sino también a dos técnicos cuyo recorrido, en distintos momentos y circunstancias, se moldeó en el Estadio Mâs Monumental. Es una muestra más de cómo River Plate se ha convertido en una referencia internacional, no solo en la formación de futbolistas, sino también en el desarrollo de entrenadores de prestigio mundial.
El vínculo entre ambos entrenadores y River es profundo. Matías Almeyda asumió el cargo tras el descenso de 2011. Aún siendo futbolista activo, aceptó el desafío y se transformó de inmediato en el líder de la reconstrucción. Con un estilo basado en el compromiso, la intensidad y la convicción, llevó a River nuevamente a Primera División en la temporada 2011-2012, con 60 partidos dirigidos en los que logró más del 60% de victorias. Su paso significó mucho más que un ascenso: fue el primer paso de una nueva era deportiva que años después derivaría en el dominio continental del club. Hoy, en Sevilla, Almeyda demuestra nuevamente su capacidad para revitalizar proyectos, conectar con los futbolistas y construir equipos competitivos en contextos de máxima exigencia.
En la otra orilla del derbi estará Manuel Pellegrini, un entrenador de clase mundial que también dejó una huella significativa en Núñez. Su etapa en River Plate entre 2002 y 2003 fue corta, pero tremendamente influyente. Allí consiguió el Torneo Clausura 2003, llevó al equipo a la final de la Copa Sudamericana y construyó las bases tácticas y conceptuales que luego perfeccionaría en Europa. Dirigió 77 partidos y ganó más del 60% de ellos. River fue el último escalón antes de emprender un camino que lo transformaría en uno de los entrenadores latinoamericanos más prestigiosos del siglo XXI, con pasos brillantes por Villarreal, Real Madrid, Málaga, Manchester City, West Ham y hoy Betis.
La presencia de Almeyda y Pellegrini en un partido de esta magnitud confirma una tendencia: River Plate se ha consolidado como una verdadera escuela de entrenadores. El “Semillero de Campeones”, históricamente reconocido por haber producido algunos de los mejores futbolistas de Argentina y del mundo, también se ha convertido en una plataforma para técnicos que logran trascender fronteras. No se trata de una casualidad, sino del resultado de una identidad futbolística sólida y un modelo de trabajo que combina exigencia, valores, metodología y experiencia de alto nivel.
Ejemplos sobran. Marcelo Gallardo, actual entrenador del club, es el director técnico más exitoso de su historia, con 14 títulos entre competencias locales e internacionales. Su regreso tras un breve paso por Arabia Saudita volvió a poner de manifiesto su impacto en el fútbol sudamericano. Martín Demichelis, su sucesor hasta 2024, cosechó tres títulos en apenas dos años. Ramón Díaz, otro símbolo de River tanto como jugador como entrenador, es el segundo técnico más laureado del club y hoy dirige en Brasil. Diego Simeone, uno de los grandes entrenadores de la última década en Europa, comenzó formalmente su carrera técnica en River, donde fue campeón del Torneo Clausura 2008. También figuran Néstor Gorosito, con raíces profundas en Núñez, y figuras como Javier Mascherano, Pablo Aimar, Diego Placente, Chacho Coudet y Hernán Crespo, todos ellos al mando de proyectos importantes en distintas partes del mundo.
La expansión de entrenadores surgidos o formados en River coincide además con un reconocimiento internacional a su estructura formativa. El prestigioso CIES Football Observatory ubicó recientemente a River como la tercera mejor academia del mundo y la número uno de América. Con 97 futbolistas formados activos en las principales ligas, un promedio de más de 2.300 minutos jugados por temporada y un nivel competitivo superior a la media global, el club reafirma su liderazgo en desarrollo integral de profesionales del fútbol.
Este crecimiento sostenido no sería posible sin un proyecto institucional serio y moderno. Bajo las presidencias de Rodolfo D’Onofrio, Jorge Brito y ahora Stéfano Di Carlo, River ha consolidado un modelo que combina tradición e innovación. La continuidad de Marcelo Gallardo, la ampliación permanente del Estadio Mâs Monumental —el más grande de Sudamérica— y la expansión de la marca River a nivel global refuerzan una estructura que potencia el desarrollo de entrenadores y futbolistas por igual.