En Atlanta se respira la electricidad de un domingo inolvidable. El Mercedes Benz Stadium será el escenario del choque de dos mundos: el Inter Miami de la ascendente Major League Soccer enfrentará al último campeón de Europa. El duelo ante el Paris Saint-Germain tendrá múltiples atractivos, con el reencuentro de Lionel Messi ante su antiguo equipo como principal línea narrativa. Pero para las Garzas, y también para la liga norteamericana, será un partido con tintes históricos. “Lo lindo del partido de mañana es que nos hemos ganado el derecho a jugar este partido -advirtió el entrenador Javier Mascherano en la conferencia de prensa previa al enfrentamiento-. En la previa era muy difícil poder tener esta posibilidad, pero el equipo lo ha hecho bien y se lo ha ganado”.
Tras sortear la primera ronda relegando a la eliminación al Porto europeo y al Al-Ahly egipcio, su rendimiento ante el conjunto portugués y su funcionamiento ante el Palmeiras expusieron el carácter competitivo de un combinado que sorprendió por su capacidad para dar pelea frente a los mejores del mundo. Con Lionel Messi como líder y capitán, el elenco dirigido por Mascherano pretende seguir haciendo historia en un Mundial de Clubes en el que superó incluso sus propias expectativas.
Los pronósticos, otra vez, posicionan a su rival como favorito a clasificar a los cuartos de final. “No somos ilusos, sabemos que somos el equipo más débil -analizó Mascherano-. Pero no nos maten de antemano, vamos a luchar, esto todavía no terminó. Tenemos que saber cómo queremos jugar. Hemos trabajado mucho. Tenemos que hacer el mejor partido posible, contra un rival con una jerarquía enorme, pero que es un equipo que también nos ha mostrado que de alguna manera no es un equipo perfecto, no existe el equipo perfecto, y se le puede hacer daño. Tenemos que encontrar la manera de poder aprovechar, las pocas oportunidades para hacerle daño, pero en esas pocas oportunidades hacerle daño y aprovecharlas”.
“Tenemos en claro que tenemos que seguir haciendo lo que venimos haciendo hasta ahora -reflexionó Federico Redondo ante la pregunta de FIFA.com-. Tendremos que hacer un partido perfecto. Nuestra intención de tener la pelota va a estar, pero cuando te enfrente a un rival de esta magnitud y calidad, casi siempre te somete. Entonces hace que tengas que jugar un fútbol mucho más defensivo e intentaremos hacerlo de la mejor forma posible”.
Paris Saint-Germain deslumbró al mundo bajo las órdenes de Luis Enrique. Tras la salida de Kylian Mbappé, el entrenador español forjó un colectivo implacable que le permitió coronarse en una final inolvidable de Champions League ante el Inter de Milán. Con su fútbol líquido como bandera, donde todos atacan y todos defienden, los parisinos ejercen una presión asfixiante en defensa y un intercambio constante de posiciones en ataque. Sin referencias, el desafío para la defensa será mayúsculo.
“Seguimos trabajando de la forma en la que trabajamos siempre. Intentamos ser un equipo compacto, permitir la menor cantidad de espacios por el medio, llevar a los equipos por fuera y encerrarlos. Y seguiremos haciendo el mismo trabajo. Los delanteros nos ayudan, tanto Lucho (Suárez) como Leo (Messi) marcan a un jugador y eso nos ayuda mucho en el medio. Son un equipo que si le dejás espacios por dentro, atacan por dentro, y si le dejás espacios por fuera, atacan por fuera. Tienen jugadores desequilibrantes, uno contra uno, se asocian. Tendremos que hacer un partido con mucho sacrificio”, profundizó Redondo.
Más allá de redoblar sus esfuerzos en defensa, para Mascherano el mejor método para sobrevivir al poderío del PSG es quedarse con la pelota y ser valiente con la posesión. “Tenemos que tratar de llevar el partido a nuestro ritmo. Si queremos jugar al suyo, seguramente lo vamos a sufrir mucho más. No tengo ninguna duda de que no hay posibilidad de hacer un buen partido si no nos animamos a jugar. Vamos a tener que estar defensivamente muy, muy compactos, juntitos, no permitir espacios, estar escalonados, y evitar que nos hagan daño. Pero cuando tengamos la pelota, vamos a tener que tener valentía para jugar. No es un partido para que la pelota nos queme, porque sino es un rival que te termina llevando al juego de ellos, que es hundirte y meterte a jugar prácticamente dentro de tu arco”.
Mascherano, al igual que varios de sus dirigidos, conocen bien la filosofía e identidad de Luis Enrique: Masche, Jordi Alba, Sergio Busquets, Lionel Messi y Luis Suárez fueron titulares en la final de la Champions League ante la Juventus en la temporada 2014-2015. “Es un equipo que va a presionar muy alto, es un equipo que no va a cambiar su manera de jugar -anticipa el DT de las Garzas-. Conociendo a su entrenador, todo lo contrario: acelera en las curvas. Si hay algo que no va a cambiar él es su estilo, su manera. Ahí estará el secreto: cómo superamos su presión. Poder tener posesiones largas que nos eviten estar en esa sensación de agobio permanente. Contra este tipo de equipos, el gran problema es ese: no estar en constante agobio y bajo presión. Para eso será fundamental la personalidad para jugar, querer la pelota, saber que nos podemos equivocar y que no hay problema. Y saber los momentos exactos para atacar, cambiar el ritmo, y decidir poder atacar”.