El partido ha terminado, pero el marcador no encuentra ningún equipo victorioso. Es un partido a vida o muerte, un cruce por mantenerse en la competición, así que el empate no es una opción, se necesita una manera de encontrar un ganador. El Mundial de Clubes FIFA 2025™ posee cuatro fases eliminatorias: octavos, cuartos, semifinales y final. Y lo más probable es que la situación antes descrita se produzca más de una vez. Y si es así ¿qué pasa?
En realidad el aficionado al fútbol lo sabe, como sabe que en cada equipo se alinean once jugadores. Aunque en el pasado no existían las prórrogas, y por el camino se ha hecho algún que otro experimento como el gol de oro, lo que está establecido en esta competición es lo más común en la historia del deporte: una prórroga de 30 minutos, dividida en dos mitades de 15 con un descanso de cinco minutos en medio.
La historia del fútbol es también la historia de la prórrogas, son muchas las eliminatorias que se han definido por este método que extiende el partido media hora más buscando un ganador. En ellas se nota el drama y el cansancio, son un territorio abonado para la épica que, en ocasiones, no es suficiente para saber quién es el ganador del encuentro.
Ahí entra en liza otra de las grandes tradiciones futbolísticas, la tanda de penaltis. El procedimiento está minuciosamente descrito en el reglamento del fútbol, concretamente en el punto 3 del epígrafe “el resultado de un partido”.
“La tanda de penales se ejecutará una vez terminado el partido y, a menos que se estipule algo diferente, se aplicarán las Reglas de Juego correspondientes. Los jugadores expulsados a lo largo del partido no podrán participar en la tanda de penales. Por otro lado, las advertencias y amonestaciones impuestas a jugadores y miembros del cuerpo técnico durante el encuentro no se tendrán en consideración en la tanda de penales”, explica la introducción al procedimiento. En este caso, la normativa del Mundial de Clubes no refleja nada que se salga de la reglamentación general.
La normativa es prolija, pero el sistema es sencillo y bien conocido. Se sortea primero la portería en la que se realizará la tanda y después quién pateará primero. En primera instancia se lanzan cinco penaltis por equipo, realizados de manera alterna sin poder repetir ningún jugador. Solo se puede seleccionar jugadores que estén en el campo para ese fin, salvo si hay una lesión del portero.
La ejecución de la pena máxima es esencialmente la misma que durante el encuentro con una importante salvedad, en este caso no hay rebote posible si el portero detiene el lanzamiento el atacante no tiene opción de redención.
Gana la tanda el que más penaltis mete. Si llegado al quinto continúa el empate se tira un penalti por equipo tantas veces como sea necesario hasta romper la igualdad. En la memoria de muchos países y de muchos equipos queda quién fue el último que marcó, que falló o el portero que atajó la pena máxima. Así se desempata un partido a vida o muerte.