Fernando Redondo era tan bueno que estaba a la altura de Diego Maradona para intercambiar paredes con precisión, velocidad de pase y golpe perfecto. Era tan estético y elegante que, cuando llevaba la pelota, levantaba una mano y la agitaba hacia un lado y otro como si tuviera un pincel y estuviera dibujando en el aire la siguiente jugada.
Era tan fino que no se salía del libreto: jamás un pelotazo, nunca sacarse de encima el balón. En la Copa Mundial de 1994 se le esfumó el sueño como a toda la Selección argentina. El fútbol, como la vida, tiene caminos injustos y se perdió la Copa Mundial de 1998 por razones que nunca se terminaron de racionalizar. Algo parecido ocurrió en el 2002.
Redondo siempre elegía bien, encontraba el pase correcto, entendía el ritmo de los partidos y procesaba los movimientos siempre a su favor. El cuerpo en algún momento no le aguantó más y su fútbol se fue apagando. La belleza, a veces, no puede durar para siempre.
Pero el fútbol, y la vida, pueden tener nuevos caminos, revanchas o reconversiones. En el Mundial de Clubes 2025, hay un mediocampista que destila una particular elegancia para jugar. Se llama Federico, tiene 22 años, y se formó en Argentinos Juniors, cuna de cracks y uno de los semilleros más grandes del mundo, donde salieron Diego Maradona, Claudio Borghi, Juan Román Riquelme, Sergio Batista y una lista infinita de talentos.
No es zurdo pero, cada tanto, cuando tiene la pelota en sus pies levanta una de sus manos y, en el aire, parece dibujar alguna secuencia impensada y bella con un pincel. Ni más ni menos como lo hacía su papá.
En febrero de 2024, Inter Miami lo compró y conectó una serie de historias. Jugaría al lado de Sergio Busquets, uno de los volantes centrales más dominantes de la historia. Y, como su papá, compartiría cancha con otro fuera de serie argentino, Leo Messi. Con la salida de Gerardo Martino y la llegada de Javier Mascherano, Redondo sería entrenado por un experto en la posición de volante central.
"La verdad es que no me comparo con mi padre. Sí, lo admiro un montón. Nací viéndolo a él, vi todos los videos que hay y lo admiro como jugador. Pero yo soy yo y tengo mi forma de jugar y voy a seguir mi carrera", dijo a FIFA.com.
En el Mundial de Clubes 2025, Inter Miami consiguió una histórica clasificación a los octavos de final. De hecho, estuvo a pocos minutos de quedarse con el primer lugar de una zona que en un principio parecía más que complicada. En el Hard Rock Stadium, quedó cerca de vencer a Palmeiras, pero el equipo brasileño reaccionó en los últimos minutos para llevarse un empate que lo ubicó en lo más alto del Grupo A, por lo que ahora se medirá con Botafogo, mientras que el equipo de la MLS chocará nada más y nada menos que con PSG.
Contra Al Ahly, Redondo tuvo un comienzo de torneo complicado en el que no terminó de sentirse cómodo en el mediocampo. Con Busquets situado de una manera mucho más posicional, el argentino muchas veces tiene que ir contra su instinto y buscar movimientos a los espacios en vez de buscar el balón más cercano. En su ADN está la idea de ser un permanente emisor, no un posible receptor.
En el segundo encuentro, contra Porto, fue suplente e ingresó a los 71 minutos por Telasco Segovia. Contra Palmeiras, volvió al equipo titular y demostró toda su jerarquía. Hizo jugar al equipo, distribuyó, perdió muy pocas posesiones y le entregó energía al equipo hasta los 77 minutos cuando fue reemplazado por Baltasar Rodríguez.
En el tercer partido con el que Inter Miami se aseguró el pasaje a los octavos de final fue su mejor partido. Siempre en el centro de un 4-4-2 que busca generar juego con los retrocesos de Messi para explotar espacios por las bandas, Redondo tuvo su mejor actuación en el torneo ante Palmeiras. Hizo jugar, entregó energía para recuperar el balón y logró sentirse eje de un equipo que intenta tener la posesión de balón todo lo que pueda. En ese sentido, el argentino cumple la tarea de jugador posicional para pedir el balón al pie pero también de moverse a los espacios o acompañar los ataques de los ofensivos que tiene el conjunto de Mascherano.
Sobre la relación con su papá, Federico agregó: "Hablamos siempre. Tanto después de los partidos en el MLS, de toda la vida. Siempre que tenemos un partido lo llamo y nos gusta hablar de fútbol".