Ousmane Dembélé está de vuelta: en el mediodía soleado de Atlanta, después del entrenamiento en el campo de la Universidad de Kennesaw State, confirmó ante los medios su recuperación física: “Me siento al 100%. He estado entrenando con el equipo por diez días. Es el entrenador quien decide. Estoy preparado”. Después de la final de la Champions League ante el Inter de Milán, y tras afrontar el Final Four de la Nations League con Francia, Dembélé sintió molestias musculares en el cuádriceps de su pierna izquierda, una lesión que le impidió participar de los tres primeros duelos del PSG en el Mundial de Clubes.
Ante Bayern Munich, por los cuartos de final, el delantero volvió a ser decisivo. El delantero ingresó a los 70 minutos por Barcola. Sobre el final, conectó un pase clave de Hakimi, que había generado un desborde espectacular.
“No me gusta arriesgar con nadie, y mucho menos con Dembélé”, había asegurado Luis Enrique en la previa del juego ante el Inter Miami por los octavos de final. La frase la había pronunciado también hace casi una década, en sus días como entrenador del Barcelona y con Lionel Messi como protagonista. Dembélé finalmente debutó en la competición cuando ingresó a los 62 minutos por João Neves en la goleada por 4-0 ante las Garzas.
La conexión entre pasado y presente en el mantra de Luis Enrique expone la magnitud de la importancia de Dembélé para el entrenador y para el sistema del Paris Saint-Germain. El extremo francés de 28 años es el gran líder de un equipo que finalmente conquistó Europa con el fútbol líquido de la pizarra española y del carácter sacrificado de su colectivo como banderas. “Eso es liderar a un equipo -lo elogió Luis Enrique en pleno festejo parisino tras levantar su primera Orejona-. No solo por los títulos ni por los goles: sobre todo por cómo ha defendido hoy”.
Dembélé estuvo llamado a la grandeza desde su aparición en el Rennes. Considerado uno de los mayores prospectos del fútbol internacional, sus grandes rendimientos con la camiseta del club francés y su posterior consolidación en el Borussia Dortmund lo llevaron a ser adquirido por el Barcelona en una transacción con tintes históricos: el Barça desembolsó más de 150 millones de dólares para hacerse con la ficha del crack que se mudaba al Camp Nou para reemplazar a Neymar, vendido justamente al PSG. Con la once del brasileño en la espalda, y pese a un buen arranque bajo las órdenes de Ernesto Valverde, nunca logró afianzarse con varios altibajos en su rendimiento y lesiones recurrentes.
En agosto de 2023, la escena se repitió: Dembélé fue incorporado por el PSG a cambio de más de cincuenta millones de euros y recibió la 10 que Neymar había liberado. Tras un primer año en el que levantó la Ligue 1 y la Copa de Francia, la salida de Kylian Mbappé rumbo al Real Madrid lo obligó a asumir mayores responsabilidades y le otorgó la posibilidad de adueñarse del testigo como máxima referencia ofensiva del equipo.
Con 33 goles marcados en 50 partidos, Dembélé celebró la triple corona con la inédita consagración en la Champions League. Candidato a todos los premios individuales del planeta fútbol, finalmente alcanzó el potencial que se había trazado alrededor de su figura: “Dembélé siempre ha sido un fenómeno. Lo que pasa que luego hay que ir ahondando para poder conseguir la mejor versión de Ousmane. Ha habido que hacer y decir cosas difíciles. Ousmane es un líder. Pero un líder desde el ejemplo, no desde la palabra. ¿Has visto cómo ha presionado? Dime un nueve en Europa que presione así al portero y al central de esa manera. Cuando uno presiona así siendo un líder el resto solo tiene que seguir”, analizó Luis Enrique en la previa del Mundial de Clubes.
“No siempre he sido así -reconoce el propio Dembélé ante la consulta de FIFA.com en la previa del cruce ante el Bayern de Múnich-. Pero el entrenador ha hecho un gran trabajo al respecto. He demostrado mi calidad, tengo hambre y siempre quiero ganar”. La reflexión del estelar número 10 no es menor: es una confirmación de la evidente transformación que atravesó en su juego durante la última campaña.
No debería sorprender a nadie que, dentro de las cosas “difíciles” que Luis Enrique asegura haber hecho y dicho, haya habido una conversación similar a la que se viralizó con Kylian Mbappé durante 2023-24. Aquella conversación tras una sesión de video ya forma parte de la historia del DT: “He leído que te gustaba Michael Jordan. Jordan cogía de los huevos a sus compañeros y se ponía a defender como un hijo de puta. Tu, tienes que dar ese ejemplo. ¿Para qué? Para ser un líder. Tú eres un fenómeno, un top mundial, pero a mí no me vale eso. Un líder de verdad es que, cuando no puedes ayudar con los goles, nos ayudas en todo lo defensivo. Atacando se que eres dios. Pero el día que no puedas atacar, tienes que ser el mejor jugador de la historia defendiendo. Eso es un líder, eso es Michael Jordan".
Si este PSG es aquel invencible Chicago Bulls de la década de los noventa, Dembélé asumió sin dudar su rol como Michael Jordan: "La mentalidad en el PSG es que tenemos que pelear. De otra manera, no podés ganar títulos. Lo más importante es enfocarse en el equipo. Concentrarnos, establecer el ritmo, jugar nuestro juego. Defender bien, porque son un equipo formidable. Tenemos que jugar dar el 100% hasta el final".
A su talento innato, Dembélé le agregó la importancia del sentido colectivo y la noción de que en el fútbol moderno no alcanza únicamente con ser imparable con la pelota en los pies: “Como he dicho muchas veces, es más bien un trabajo de equipo. El equipo me ayuda mucho a marcar goles, a dar asistencias. Mi buena temporada se debe al grupo, pero sí siento que estoy haciendo una gran temporada, soy más decisivo. Es gracias a mi nuevo rol. El entrenador siempre ha confiado en mí desde el primer día en que llegué. Tengo toda su confianza, e intento devolvérsela en el campo”.
Con Dembélé en plenitud, aunque desde el banquillo, Paris Saint-Germain quedó victorioso de una final anticipada ante el Bayern de Múnich por los cuartos de final del Mundial de Clubes en el Mercedes Benz Stadium. Para Dembélé fue un partido especial: el pasado 26 de noviembre, los teutones se impusieron por 1-0 en el duelo por la fase inicial de la Champions League, una noche en la que el francés se marchó expulsado. “Hemos elevado enormemente nuestro nivel de juego. Sabemos lo que tenemos que hacer en el campo para ganar a cualquier equipo”, había dicho antes del partido.