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Las innovaciones que han convertido a Luis Enrique en uno de los mejores entrenadores del mundo

FIFA

Luis Enrique Martínez es uno de esos entrenadores que no deja indiferente a nadie. Exigente, innovador, a veces impredecible, el asturiano ha construido una carrera de éxitos desde los banquillos a base de reinventarse, incomodar rutinas y desafiar convenciones. Lo ha vuelto a demostrar esta temporada con el Paris Saint-Germain, firmando uno de los cursos más redondos en la historia reciente del club que quiere cerrar con la conquista del Mundial de Clubes FIFA 2025.

El camino de Luis Enrique como técnico empezó tras colgar las botas en 2004. Pocos imaginaban entonces que aquel centrocampista incansable, que había vestido la camiseta del Real Madrid y del FC Barcelona con la misma pasión y rebeldía, acabaría dando forma a una nueva forma de entender el liderazgo desde los banquillos. Tras un breve paso por el filial azulgrana, el Barça B, se estrenó en la élite con la AS Roma (2011‑12) y luego se consolidó en el Celta de Vigo, donde dejó una impronta clara: valentía para apostar por la posesión y la presión, aunque los recursos fueran limitados.

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Durante aquella etapa el Barcelona B coincidió con Carles Planas. "Trabajábamos con una base toda la semana, pero cambiaba los ejercicios para enfocarlos al rival que teníamos. Lo tenía todo muy bajo control. Esto fue lo que nos dio resultado y lo que se lo ha dado a él en todos los equipos en los que ha estado. Analiza a conciencia a los rivales", comenta el canterano blaugrana, actualmente retirado, para FIFA.com. Recuerda que ya por entonces buscaba zonas elevadas en el campo de entrenamiento para ver con perspectiva aérea lo que sucedía en las sesiones.

"Es un entrenador muy cercano con una gestión de grupo impecable. Todos los jugadores estaban contentos y dispuestos a dar el máximo. Tener a todo el equipo contento y enchufado es muy complicado, así que ese aspecto era muy bueno", añade sobre su carácter con la plantilla.

Su gran salto llegó con el FC Barcelona, donde alcanzó la cima ganando el triplete en la temporada 2014/15 junto a Messi, Neymar y Suárez, uno de los tridentes más letales de la historia. Con Luis Enrique al mando, el Barça recuperó una versión agresiva y directa que le permitió conquistar Liga, Copa y Champions en un solo curso. También logró otra Liga y dos Copas más antes de cerrar su primera etapa culé.

Cote Valdés, a quien entrenó en la Roma, habla de sus métodos con FIFA.com. "Desde el posicionamiento, la estructura del equipo, como hay ciertos jugadores que tienen ciertos roles, que tienes que esperar pues el balón en un sitio determinado, que depende cómo te presionen pues sales con una estructura o con otro... muchas veces no sabías de qué te estaba hablando pero creo que es un fútbol muy atractivo y que tiene mucho nivel como entrenador", afirma, añadiendo que le costó adaptarse pero que acabó disfrutando mucho. "Para mí
fue como una clase de fútbol aventajada
porque no había cosas que no conocía, que no sabía que existían y creo que él nos dio muchas herramientas".

Si algo ha definido a Luis Enrique es su capacidad de ir un paso más allá, de arriesgar con métodos poco convencionales. Fue en el Celta de Vigo en 2013 donde tuvo la idea del famoso andamio, nacido tras subir a un montículo en A Madroa y mejorar así la perspectiva de los entrenamientos desde la altura. La inspiración vino del hockey hierba, donde entrenadores como Xavi Guilà y Lluís Casas usaban plataformas similares para ver mejor la disposición táctica. Más tarde consolidó en la Selección Española. Con la Selección, además, implantó un pinganillo para comunicarse con los jugadores el andamio durante la sesión. También introdujo una pantalla gigante al borde del césped para repasar jugadas en tiempo real, recortando la distancia entre la charla táctica y la acción inmediata.

Cote, ex futbolista del Sporting de Gijón entre otros, cuenta que, durante la época en la Roma, Luis Enrique no utilizaba demasiado la tecnología, aunque siempre estaba abierto a cualquier método que permitiera mejorar. Lo que sí hacía era parar los entrenamientos a menudo: "Estaba más pie de campo, apretando. Él está ahí y te aprieta y si tiene que parar el entrenamiento para explicar las cosas, que se están haciendo mal o bien, pues lo para. Es ese tipo de míster".


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En su documental “No tenéis ni p*** idea”, Luis Enrique revela aspectos menos conocidos de su personalidad: su obsesión por el trabajo diario, su necesidad de controlar cada detalle de la preparación de los partidos y su forma directa y clara de comunicarse con jugadores y prensa. Esa parte más personal que no tanta gente conoce. También deja claro que la exigencia y la autocrítica son parte de su forma de entender el liderazgo. A lo largo de su carrera ha reconocido en varias entrevistas que se inspira en otros deportes, como el ciclismo, para reforzar su mentalidad competitiva y aplicar ideas a la gestión del grupo. "Es una gran persona", afirma Cote.

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Más allá de su carácter metódico, los resultados hablan por él. Esta temporada 2024/25 con el Paris Saint-Germain es la mejor prueba de que su forma de dirigir sigue marcando diferencias. Bajo su mando, el PSG ha recuperado una identidad colectiva-bloque sólido, presión alta y orden táctico- con destacados rendimientos de Dembélé, Vitinha y Marquinhos. El colofón: conquistar la Champions League tras golear al Inter de Milán en la final, logrando de paso la Ligue 1 y la Copa de Francia, firmando un triplete histórico.

Con Luis Enrique, nada se da por sentado. Ni el juego, ni los entrenamientos, ni siquiera su forma de relacionarse con la crítica. Su camino hasta la cima se ha forjado a base de ser diferente y de convertir cada detalle en una herramienta para competir mejor. Y viendo cómo ha vuelto a reinventarse para conquistar Europa, queda claro que, en su libreto, la próxima idea disruptiva siempre está lista para sorprender.