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Leandro Paredes regresa a Boca, la vuelta del hijo pródigo

FIFA

Leandro Paredes le clava los ojos azulados a la pelota. El niño de pelo largo con claritos rubios hace jueguitos en medio de una Bombonera vacía, ante la cámara de un fotógrafo en plena producción, disfrazado de futbolista profesional de Boca Juniors, con el 10 en el shortcito. Llegó al club a los siete años, en edad de categorías infantiles, en 2002. Es el pasado de Paredes en Boca.

El chico categoría 1994 tiene ahora 28 años y se cambia la camiseta de la Selección argentina por la de Boca a un costado de la cancha para volver a meterse a jugar en la despedida de Juan Román Riquelme en una Bombonera llena. Es el 25 de junio de 2023. Los hinchas lo aplauden por la ilusión de que algún día vuelva a lucir la 10 oficial de Boca. Riquelme, entonces vicepresidente, le entrega una plaqueta a Lionel Messi, a Ángel Di María y a él: son los campeones del Mundial de la FIFA Catar 2022™. Es el futuro de Paredes en Boca, la vuelta del hijo pródigo.

Leandro Daniel Paredes Benítez, nacido en San Justo, provincia de Buenos Aires, jugó apenas 31 partidos con la camiseta de Boca (14 como titular, sólo 4 completos), convirtió cinco goles (dos dobletes, uno ante San Lorenzo y otro ante Racing, ambos en la Bombonera) y ganó dos títulos –el Torneo Apertura 2011 y la Copa Argentina 2012, sin ser un jugador protagónico– antes de que fuese transferido a la Roma de Italia en 2014. Había debutado a los 16 años. Ahora, a los 30 y tras idas y vueltas, es el presente de Boca, uno de los participantes del Mundial de Clubes 2025. Fue presentado ante una multitud en la Bombonera, con miles de hinchas a la expectativa de volver a su equipo con un título bajo el brazo.

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Paredes, un futbolista con peso propio, un jugador que es un sistema en sí mismo, vuelve a Boca para ser líder. Su sola presencia en la cancha cambia las tonalidades del juego de un equipo. Define a qué juega. Bicampeón de la Copa América, de Brasil 2019 a Estados Unidos 2024, su ingreso en el tiempo extra de la última final, frente a Colombia en el Hard Rock Stadium de Miami, fortaleció y engalanó a la Selección argentina: de un robo quirúrgico suyo con pase posterior a Giovani Lo Celso partió la jugada del 1–0 de Lautaro Martínez. Paredes juega desde cualquier posición del medio. Desde dónde influirá más en Boca dependerá de sus jugadores complementos hacia atrás y adelante.

Lionel Scaloni, el entrenador que lo transformó en un futbolista de selección a Paredes –tercero en presencias en su ciclo con 53–, había dicho durante la última doble fecha de las Eliminatorias Copa Mundial de la FIFA 26™ en relación a la llegada de Paredes a Boca: “Nosotros lo que vamos a valorar, si vuelve, es su rendimiento y punto. Ellos (por los jugadores de la selección) saben muy bien que no vamos a meternos en sus decisiones. Si nos quieren contar, nos cuentan. No es importante dónde esté: lo importante es que juegue. Si vuelve, sería espectacular para el fútbol argentino”. En 11 años en Europa, el volante jugó en el Chievo Verona, la Roma, el Empoli y la Juventus en Italia, el Zenit de San Petersburgo en Rusia y el París Saint–Germain en Francia.

Paredes, quinto campeón del mundo en regresar al fútbol argentino luego de Germán Pezzella, Gonzalo Montiel, Marcos Acuña (River Plate) y Di María (Rosario Central), volverá a “jugar” con Riquelme en Boca, pero esta vez sin el máximo ídolo adentro de la cancha, sino en el palco, como presidente. Paredes debutó el 6 de noviembre de 2010, con Riquelme en el plantel. Utilizó la N° 20 y, luego, la 32. Y, tras la salida de Riquelme a mitad de 2012, heredó la 10. Se la volvió a ceder cuando regresó al equipo en 2013. En ese lapso sin Riquelme como compañero, Paredes confesó: “Me transmite confianza, me apoya y aconseja en todo momento. Estaba contento de que tuviera la 10, que es un orgullo para mí”. Ahora, Paredes puede utilizar la N° 5, todavía vacante en Boca.

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En el último tiempo, cuando la distancia entre Paredes y Boca se acortaba cada día más, el futbolista dijo: “Cada vez que hablo de Boca siento escalofríos y algo especial. Hay que vivirlo para entenderlo, estar en la tribuna o en la cancha, porque es una pasión”. Paredes volvió más de una vez a ver a Boca en la Bombonera: desde el corazón de “La Doce”, la hinchada de Boca, desde la platea, desde un palco. “¿Qué título quiero antes de retirarme? Otra Copa del Mundo y la Copa Libertadores con Boca. Tengo espacio en el cuerpo para ese tatuaje, sin dudas”, aceptó también Paredes, quien bromeó incluso con que traerá a Boca a Paulo Dybala, también “bostero” y campeón mundial en Catar 22.

Paredes, junto a su hermana Vanesa, administran un viñedo en Luján de Cuyo y Tunuyán, provincia de Mendoza, al oeste de la Argentina, al pie de la Cordillera de los Andes. En la nota de cata de “Mi Victoria Vinos”, se lee: “En boca es elegante, de entrada amplia, con agradables sensaciones táctiles, taninos cincelados, dulces y rugosos que impactan en un retrogusto complejo”. El poeta español Lope de Vega escribió: “El vino, mientras más se envejece, más calor tiene: al contrario de nuestra naturaleza, que mientras más vive, más se va enfriando”. Si Paredes es como un buen vino para Boca, él vuelve mejorado con el paso de los años.