Hace un tiempo que Iñaki Mendizabal venía siguiendo a Gonzalo García. El argentino, de 22 años, forma parte del Lorca Deportiva, de la Segunda Federación, y uno de los nombres que más sonaba en las divisiones del ascenso del fútbol español era el delantero del Real Madrid Castilla, de la Primera Federación. En la última temporada, se cansó de hacer goles. Por eso, cuando el delantero del Real Madrid se convirtió en una de las revelaciones del Mundial de Clubes 2025, con un acoplamiento ideal en la estructura de Xabi Alonso, Mendizabal no se sintió tan sorprendido.
Pero, unas horas más tarde del triunfo del Real Madrid contra Borussia Dortmund, en cuartos de final, sí le sorprendió conocer que Gonzalo, ese jugador al que tenía en el radar y ahora se convertía en una nueva estrella del equipo merengue, era un niño que jugó con él en Santa Bárbara, un club deportivo de la zona norte de Buenos Aires, al que le decían "Raúl".
Sin conocerlo demasiado, muchos aficionados del Real Madrid vincularon a García, de 21 años, con Raúl, ídolo del equipo español, por algunos gestos y movimientos, también por ser un atacante surgido de la cantera. Pero casi nadie de ellos sabía que a Gonzalo le decían así en Argentina, donde vivió del 2010 al 2012, por cuestiones laborales de su padre. Con su hermano mayor, Fernando, se anotaron en Santa Bárbara, un club deportivo de la zona norte de Buenos Aires que, en esa época, se dedicaba a la formación de jugadores de una manera más bien recreativa.
Como jugaba muy bien, como casi siempre tenía el pantalón o la camiseta del Real Madrid, club del que era aficionado desde pequeño, los niños argentinos lo llamaban "Raúl", como el delantero que marcó época y marcó más de 300 goles con la camiseta blanca. De ahí que Mendizabal no lo haya emparentado. Tenían 7 años.
"Él, que era categoría 2004, entrenaba con chicos nacidos en 2002 y 2001, y con ellos ya hacía diferencia. No llegó a competir formalmente con el grupo, pero sí jugábamos seguido con los clubes de la zona. Era uno de esos chicos que se pasaban a uno, dos, tres jugadores con mucha facilidad", dijo a FIFA.com Martín Frontera, uno de los coordinadores de fútbol en Santa Bárbara, un club que creció a pasos agigantados, como la zona, en la que cada vez vive más gente, y tiene categorías desde infantiles hasta primera, siempre en un ámbito amateur.
Aunque nunca perdió su esencia madridista, a Gonzalo también le gustaba River Plate, otro participante del Mundial de Clubes.
Era de los más bajos del grupo por lo que se destacaba por su velocidad para sacarse jugadores de encima. Siempre de delantero.
"Era muy ágil, gambeteador, se peleaba en broma mucho con su hermano (Fernando), que físicamente era mucho más grande", dijo Mendizábal a FIFA.com.
Aunque no competía en torneos, Frontera, su entrenador, recuerda algunas actuaciones sobresalientes de Gonzalo en partidos amistosos, especialmente contra filiales de la zona de Boca y River y Nordelta, equipo en el que se destacaba Giuliano Simeone, hijo del Cholo, que hoy luce en Atlético Madrid y la Selección argentina.
"Se destacaba, pero alguien que te dice que a esa edad -7, 8 o 9 años- va a llegar definitivamente es injusto porque hay un montón de variables que pueden pasar a lo largo del proceso de formación. Si te tengo que decir la verdad, sinceramente no visualizaba este presente para él, pero me pone feliz, contento y orgulloso", dice Frontera.
“Era bastante pequeño, pero por trabajo de mi padre estuve viviendo dos años en Argentina y allí empecé a jugar al fútbol. Empecé en Santa Bárbara, un club de Tigre. Me acuerdo de muy poco, pero se puede decir que empecé a jugar al fútbol allí”, dijo García a DSports luego del partido ante Borussia Dortmund.
En el 2012, Gonzalo -o Raúl- tuvo que despedirse de sus compañeros y volvió a España, donde participaría de las inferiores del Jarama Race, una escuela de fútbol de Madrid, Mallorca, donde su familia se mudó durante el 2018-19, y Real Madrid, donde aterrizaría definitivamente. "Me acuerdo que cuando volvió a España fue triste porque era uno de los chicos que más se destacaba y formaba parte de una categoría muy buena con chicos que jugaba como él", recuerda Frontera.
Con Kylian Mbappé afuera por un virus que lo dejó inhabilitado durante toda la fase de grupos, Gonzalo, que acumulaba seis partidos en el primer equipo antes del torneo que se disputa en Estados Unidos, con el debut fechado en el 26 de noviembre de 2023, contra el Cádiz, encontró una oportunidad que estuvo muy lejos de desaprovechar. El delantero anotó cuatro tantos en el torneo (contra Al Hilal, en el 1 a 1, Salzburgo, en el 3 a 0, Juventus, en el 1 a 0, y Borussia Dortmund, en el 3 a 2) y se mostró como una opción superadora desde casi todas las facetas del juego. En las semifinales, ante el PSG, ni él ni el equipo pudieron contrarrestar el poderío del equipo de Luis Enrique, pero la impresión de su rendimiento no cambió.