Hoy suena extraño, pero aquella tarde de mayo de 1998, en Amsterdam, en el vestuario del Real Madrid C. F. había miedo a la Juventus FC. "Ellos eran más o menos lo que ha sido el Madrid estos últimos diez años, era su tercera final consecutiva, y eso solo lo consigue un gran equipo. Nosotros veníamos de una sequía de 32 años, así que imagínate las ganas que teníamos de hacer un buen partido, pero también muchísimo miedo de fracasar que era una cosa más o menos lógica jugando contra la Juve. Estábamos sometidos a una presión tremenda".
Quien habla para FIFA es Pedja Mijatovic, delantero montenegrino que en ese momento, cuando el miedo todavía reinaba, no sabía que un rato más tarde iba a marcar el que, para muchos, es el gol más importante del Real Madrid, que hoy repetirá en los octavos de final del Mundial de Clubes FIFA 2025 aquel histórico rival. Esa Juventus era un equipo tremendo, con Del Piero, Inzaghi, Deschamps, Davids o quien más adelante se convertiría también en leyenda del Real Madrid, Zinedine Zidane.
Sigue Mijatovic explicando las circunstancias de aquella tarde: “Queríamos hacer todo lo posible por entrar en la historia del Real Madrid, pero imagínate si nos mete cuatro la Juventus. Era muchísima presión. Antes del partido todos los pronósticos eran a favor de la Juve. Luego ya entras en el campo y siempre se te va”.
El contexto de aquella final es complicado de entender hoy, porque el fútbol se mueve rápido y los clubes van mutando. El Real Madrid había sido el primer gran dominador de la Copa de Europa, ganando las cinco primeras y una más en 1966, pero desde entonces el equipo se daba una y otra vez contra un muro, incapaz de reverdecer aquellos laureles, con dolorosas eliminaciones como las que sufrió el equipo de Butragueño y Míchel en los 80.
"Año tras año se decía que esa vez se ganaría, pero pasaron 32, de blanco y negro a color, que muchas veces se dice que es la primera Champions en color", añade el legendario delantero. Hasta los anuncios de televisión en España hacían mofa sobre esa interminable secuencia de derrotas. Un par de generaciones de madridistas no les había visto conseguir un premio que los blancos consideran como propio.
Él llevaba un par de años en el equipo, pero algunos de sus compañeros habían pasado más que su vida entera. Era el caso de Manolo Sanchís, el capitán, hijo de un campeón de Europa con el Real Madrid y emblema del madridismo. “Manolo después del partido vino y me dijo ‘muchísimas gracias, porque ahora puedo contestar a mi padre, que en las comidas de domingo, de verano, cuando él empezaba a hablar de la Champions yo tenía que callarme. ahora podré decir que tengo una”, cuenta el delantero.
El gol llegó en el minuto 66, un golpeo sin mucha dirección de Roberto Carlos que, tras pegar en la espalda de un jugador italiano, cae en los pies de Mijatovic. El delantero, un superclase, recorta al portero Peruzzi y con la izquierda, su pierna mala, remata el balón a la portería. Estalla el madridismo de júbilo.
"Ha sido el gol más importante que marqué como profesional, y fue importante también en la historia del club. Lo recuerdo con muchísimo cariño, además tengo que decir que lo he visto más de un millón de veces, más o menos [ríe]. Tengo que decir que además de un gol importante, no fue fácil de marcar, porque no tenía mucho tiempo, ni mucho espacio. Menos mal que supe reaccionar bien", señala Mijatovic.
"Yo creo que ese día es un antes y un después para el club, después de la séptima se consiguieron ocho copas de Europa más, fue como romper con la mala suerte en esa competición. A partir de ahí llegó la octava, la novena…", remata el montenegrino.
Ha pasado el tiempo y el Madrid y la Juventus, dos gigantes europeos, han seguido viéndose de cuando en cuando. "Después de aquella final, todos los partidos han sido muy importantes, con mucha intensidad. Ahora en el Mundial de Clubes se ven de nuevo, el Madrid está en un proceso de hacer un equipo nuevo, con un entrenador nuevo, y ha ido de menos a más. La Juve también ha perdido un poco el dominio que tenía en el fútbol italiano, así que los dos equipos tienen más o menos la misma dinámica. El Madrid tiene que volver a ganar, la Juventus tiene que volver a dominar el fútbol europeo. Es un partido muy interesante".
En la mayoría de clubes resultaría extraño pensar que se está cruzando un valle cuando se han ganado dos de las últimas cuatro Champions, pero el Real Madrid en esto siempre es diferente y Mijatovic lo sabe: "Viene de un año en el que no ha ganado ni la liga ni la Champions, y eso en el Madrid se considera una temporada mala, cuando pasas un año sin ganar eso es bastante malo".
El delantero analiza la llegada de un nuevo técnico, el encargado de enderezar ese camino: "Ha venido Xabi, que es un entrenador que ha demostrado que no tiene ningún problema de entrenar bien y tratar a la gente importante, además ha sido compañero de algunos de ellos y conoce muy bien la casa blanca, así que yo creo que es un entrador que tiene muchas cosas para poder triunfar. También hay que saber que el listón está muy alto en la última década han conseguido todo lo que se ha podido conseguir y mucho más. Después de Ancelotti trabajar con el equipo tampoco es fácil, pero yo creo que Xabi lo tiene clarísimo. El equipo empezó así un poco como con dudas, pero cada partido está mejorando y eso a mí me da mucha esperanza de que el Madrid estará muy bien para poder competir para todas las competiciones, luego ya en fútbol hay que tener suerte, evidentemente".
Mijatovic, ya retirado, sigue siendo madridista, el héroe de la séptima se pondrá delante del televisor para ver, en el Mundial de Clubes, como su equipo intenta una vez más hacer historia.