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Alexandre Pato era el niño mimado del Milan desde que llegó de Sao Paulo. Carlo Ancelotti lo acogió como a un hijo y además, comenzó a salir con Bárbara, la hija de Silvio Berlusconi. Pero en el campo era una máquina, metía goles y maravillaba, algo que sólo frenó las lesiones.
Más allá de todo esto, Alexandre Pato fue uno de los jugadores más carismáticos de la última época del fútbol. En una entrevista con La Gazzetta dello Sport, el exfutbolista afirma que ha perdido interés por el fútbol y que ha podido llevar mejor sus lesiones. Pero no se arrepiente de nada.
Pato Instagram
Pato se mantiene en forma y juega con las leyendas del Milan: "Me mantengo en forma en el gimnasio y jugando al tenis. Lo disfruto y soy bastante competitivo. Cuando jugaba para el Orlando City, fui a un torneo y conocí a Federer mientras entrenaba. Casi tenía miedo de molestarlo, pero en cuanto me vio, me llamó a la cancha. Fue una sensación increíble", cuenta.
Por supuesto no podía no referirse a Carlo Ancelotti, nuevo entrenador de la Canarinha: "Para los brasileños, es un honor tener un entrenador tan exitoso. Carlo siempre será una persona especial para mí porque me trajo al AC Milan y me ayudó a crecer. Los jugadores lo seguirán y obtendrán satisfacción, pero su hijo Davide también lo hará bien al frente del Botafogo. Estar en el banquillo de Brasil conlleva mucha presión, pero si alguien puede manejarla y obtener resultados, ese es Ancelotti. Él puede ganar el Mundial", afirma el exdelantero.
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Pato vivió una carrera enorme, a la altura de algunos grandes: "Jugué en el mejor equipo del mundo, el AC Milan, con el mejor jugador del mundo y mi ídolo, Ronaldo. Vestí las camisetas de Brasil y del Chelsea, tuve una valiosa experiencia en China y regresé a São Paulo. El fútbol me ha dado muchísimo y no me arrepiento. Cuando miro atrás, sonrío. Y ahora disfruto del presente", cuenta en la entrevista.
¿El futuro? ¿Entrenador o directivo? Pato tiene bastante claras algunas cosas, aunque no descarta nada: "Quién sabe... No lo creo como entrenador, o al menos eso es lo que pienso ahora mismo. Quizás como entrenador o como dueño de un club. He adquirido mucha experiencia en mi carrera y puedo compartirla con los jugadores. Me gustaría hacerlo.