Aurélien Tchouaméni ha vuelto a demostrar por qué es uno de los pilares del Real Madrid. En la victoria contra la Juventus (1-0) para clasificarse a los cuartos de final del Mundial de Clubes FIFA 2025, su capacidad para adaptarse lo definió: comenzó como líbero en la defensa y, tras el descanso, se reubicó en el lado derecho de la zaga, firmando un partido sobresaliente que habla de su inteligencia táctica y compromiso profesional.
El partido comenzó con una alineación que empieza a asentarse: el centro del campo del Madrid prescindió de los pivotes puros, colocando ahí a Valverde y Güler como ya hiciese contra el Salzburgo FC. Tchouaméni ocupó la zona central de la defensa, como líbero en línea de tres, elevando constantemente el balón y mandando en la salida. Su lectura del juego fue perfecta: cubrió los espacios, organizó la línea de tres y supo cuándo sumarse arriba. En la segunda parte, Xabi Alonso le colocó en el lado derecho, dejando su posición a Rüdiger, pero brilló igualmente por su capacidad de presión, recuperación y facilidad para conectar con los interiores. Un despliegue doble que demuestra su polivalencia, adaptabilidad al sistema y disciplina táctica.
Su polivalencia en el Hard Rock Stadium no es un caso aislado. Tchouaméni ya ha jugado como central en varios partidos a lo largo de la temporada, acompañando a Rüdiger o incluso formando pareja de centrales con Rüdiger o Asencio cuando las lesiones lo exigieron. Su capacidad para retrasar metros sin perder rigor le convierte en uno de los comodines más valiosos de la plantilla. Porque su posición ideal sigue siendo la de pivote, donde con Ancelotti se estableció como un futbolista clave. Este perfil no sorprende a quienes trabajan con él. Según comentó Xabi Alonso en rueda de prensa, “Tchouaméni es un pilar fundamental… toma constantemente pequeñas decisiones en beneficio del colectivo”.
El ex del Mónaco es de esos jugadores que buscan mejorar en cada detalle. Como ha contado en varias entrevistas, estudia partidos durante horas: revisa vídeos propios para detectar errores, analiza a los adversarios para anticiparse a movimientos y trabaja el físico con disciplina milimétrica. Para reforzar su preparación mental, ha colaborado con Chad Bohling, reputado coach de alto rendimiento que ha trabajado con los New York Yankees de la MLB o los Dallas Cowboys de la NFL, equipos de referencia por su exigencia y cultura de élite.
Aún más inspirador es su visión de los deportes americanos, sus modelos de trabajo duro y sacrificio. Se ha declarado admirador del enfoque de la NBA y el comportamiento de atletas como LeBron James o Kawhi Leonard, muy valorados por su ética y mentalidad competitiva. Tchouaméni busca emular ese modelo, adaptándolo al fútbol europeo donde el talento debe tener fondo de acero.
Tras la victoria de este martes, Xabi Alonso resaltó su valía: "Creo que necesitamos un equipo equilibrado y Tchouaméni aporta mucho de eso, pero no es el único que puede ser polifuncional" y matizó respecto a la gestión de la plantilla: "Por supuesto, este no va a ser nuestro contexto durante la temporada. Esto es un Mundial. Sabes que cada partido es ir a casa o continuar. El contexto es un poco diferente. Pero, por seguro, durante toda la temporada necesitaremos un equipo equilibrado. No va a ser un solo jugador quien pueda cumplir diferentes funciones. Vamos a jugar cada partido, cada minuto. Necesitamos encontrar soluciones para cada momento".
El Real Madrid tiene un jugador que no solo puede retrasar metros y convertirse en central, sino que aspira a ser clave en la presión, la salida y el equilibrio. Y, sobre todo, con la profesionalidad de quien vuelve a entrenar vídeos cada mañana pensando en ser mejor mañana. Aurélien Tchouaméni no se conforma: evoluciona. En cada posición, en cada sesión, en cada vídeo, persigue la excelencia.