Thiago Silva recuerda aquellos meses en el hospital de Moscú, cuando lloraba sin consuelo. Tenía apenas 19 años cuando le dijeron que tendrían que extirparle parte del pulmón y jamás volvería a jugar al fútbol.
La tuberculosis y sus secuelas hundieron a Thiago en la depresión, hasta que un día decidió romper ese círculo vicioso y trazarse un nuevo objetivo: si ya no podía seguir su carrera como jugador, entonces se convertiría en entrenador.
Thiago pasó esos días solitarios en el hospital soñando con que, ya en plena madurez, sería un entrenador capaz de realizar ajustes tácticos en competiciones de primer nivel. Eso fue precisamente lo que ocurrió el pasado lunes durante un partido de octavos de final del Mundial de Clubes FIFA™. Sin embargo, a sus cuarenta años, Thiago no dirigía al equipo. Al contrario, seguía en la cancha luciendo la camiseta tricolor del Fluminense.
Su club ganaba 0-1 al FC Internazionale Milano, pero el equipo italiano los tenía contra las cuerdas, así que el central aprovechó una pausa de refresco en la segunda mitad para realizar algo inédito: sugerir un cambio de formación a 5-4-1. También recomendó ubicar a Everaldo, un delantero, en la banda y adelantar a Jhon Arias, un mediocampista. Renato Gaucho, el entrenador, tenía la última palabra y estuvo de acuerdo. Esa decisión resultó clave para que el Fluminense lograra uno de sus mejores resultados en 123 años de historia
En la antesala del choque de cuartos de final contra el Al Hilal en el Estadio Camping World de Orlando, Thiago conversó con la FIFA sobre su rol poco habitual en el Fluminense, Marcos Leonardo y el Al Hilal, el estado físico de Jhon Arias y la hinchada tricolor.
Thiago Silva: Sin duda, estoy muy orgulloso. Siempre es complicado enfrentarse a equipos europeos, sobre todo si se trata del subcampeón de la Liga de Campeones, un club que viene de una temporada llena de éxitos. Este resultado nos llena de orgullo. No solo competimos de igual a igual, sino que además jugamos un gran partido y ganamos 2-0, un resultado excelente que nos ilusiona con seguir avanzando en la competición.
Creo que es un equipo formidable. Llevan mucho tiempo jugando juntos y, aunque ahora tienen un nuevo sistema con [Simone] Inzaghi, no han perdido su nivel táctico. Es un rival que respetamos mucho porque sus jugadores son excelentes y atraviesan un gran momento profesional.
No —nos cuenta entre risas—. Espero hablar con él después del partido. Le tengo muchísimo aprecio. Me preguntaron qué pensaba sobre él antes de que se uniera al Chelsea. Lo reconocí de inmediato porque veía muchos partidos de la liga italiana. Les dije que sería un fichaje extraordinario, y su rendimiento a lo largo de los años no ha hecho más que confirmarlo. ¡Aunque este no es momento para apoyarlo! —bromea—. Ya conversaremos cuando termine el encuentro.
Es un delantero de primer nivel y tiene una condición física impresionante. Si no me equivoco, ya anotó 27 o 28 goles esta temporada, lo que demuestra su enorme talento. No podemos perderlo de vista en ningún momento y también hay que vigilar muy bien a quien intente pasarle el balón. El sistema técnico y táctico del Al Hilal no depende de un solo jugador. Es un conjunto muy compacto y tenemos que ocuparnos de cada uno de ellos.
Respeto profundamente a Fabio porque no es nada fácil lograr lo que él ha conseguido a sus 44 años. Es uno de los jugadores que más entrena en el equipo y siempre regresa al campo a los pocos días de cada partido. Fue el único que disputó el partido más reciente y sigue en la cancha. Su motivación y sus ganas de seguir mejorando son impresionantes. Es un gran profesional. Quizás no soy objetivo, pues estoy a su lado durante todo el encuentro y conozco de primera mano su nivel de compromiso y atención al detalle. Me enorgullece poder acompañarlo y brindarle mi apoyo en este tramo final de su carrera.
Jhon Arias es uno de los mejores jugadores de nuestro país en la actualidad. Ha sido el mejor, o al menos uno de los más destacados en este Mundial de Clubes, y no lo digo porque juegue en el Fluminense, sino por la calidad de su juego, sus estadísticas y la energía que aporta al equipo. Espero que logremos clasificar y que, además, Jhon gane nuevamente el premio al jugador [Michelob Ultra Superior] del partido. Sería la combinación perfecta.
Renato es una persona muy generosa, como un libro abierto. Nuestra relación siempre ha sido excelente, desde que coincidimos en Fluminense en 2007 y 2008, cuando él era mi entrenador y me convocaron por primera vez a la selección brasileña. Me ha apoyado mucho a lo largo de los años, especialmente desde que regresé al club. Gracias a él soy un mejor jugador. Nuestro vínculo es muy fuerte y tenemos conversaciones valiosas. Creo que en el fútbol es normal que el entrenador esté dispuesto a recibir el apoyo de su capitán o incluso de cualquier otro jugador. Renato siempre ha sido muy receptivo conmigo. Siempre intento aportar y dar consejos. Esa es mi forma de ser y la humildad de Renato lo hace posible, porque no todos los entrenadores tienen esa capacidad de escuchar y entender a sus jugadores.
Nuestros aficionados son una parte vital del equipo. Debe ser muy triste jugar en un club sin hinchas. Contamos con una gran afición, tanto en Río como en otras zonas de Brasil y en Estados Unidos. Algunos tuvieron la oportunidad de viajar para acompañarnos. Otros nos animan desde Río con toda su energía positiva. Ver los vídeos de los hinchas que llenaron hasta el último asiento del Estadio das Laranjeiras durante nuestro partido de octavos de final, y que celebraron la victoria entre lágrimas y abrazos, nos llena de energía y emoción para seguir en el torneo y dar lo mejor por ellos.