Lisboa, 29 ene (EFE).- Anatoliy Trubin, portero ucraniano de 24 años, ha reconocido que desde niño era seguidor del Real Madrid y la pasada noche se convirtió en el héroe soñado de Lisboa, tras un gol de cabeza en el descuento que deja vivo al Benfica en la Liga de Campeones.
La historia se repitió y Trubin, por tercera vez en Champions, derrotaba al Real Madrid, siempre con un técnico portugués en el banquillo.
Nació en la ciudad de Donetsk, donde comenzó en la cantera del club de la localidad y en sus inicios tenía como referencias al holandés Van der Sar y al meta del Shakhtar, el veterano Pyatov.
Con 19 años, horas antes de debutar en Liga de Campeones de la mano del entonces entrenador del Shakhtar Donetsk, Luís Castro, y pisar por primera vez el Santiago Bernabéu, Trubin aseguraba a los periodistas que "cuando era niño, era muy seguidor del Real Madrid" y que le "encantaba" cómo jugaba.
Ese 21 de octubre de 2020, el Shakhtar derrotó al Real Madrid de Zidane (2-3) con Trubin bajo palos tras haber sentado a su referencia, el guardameta Pyatov, hoy ya retirado.
Luis Castro, hoy entrenador del Gremio brasileño, volvió a apostar en el partido de vuelta por el joven Trubin, de 1,99 metros de estatura, y, de nuevo, el 1 de diciembre de 2020 el conjunto de Donetsk derrotaba al Madrid en la Liga de Campeones (2-0).
Eran los inicios de un portero que empezaba a sonar como un referente en el fútbol europeo y que rápidamente se haría con la titularidad en la portería de su selección.
Cinco años después, Trubin se volvía a enfrentar al Real Madrid, esta vez bajo máxima presión, defendiendo los colores de un Benfica al que llegó en agosto de 2023 y que necesitaba la victoria y esperar resultados de sus rivales directos para seguir vivo en la Champions.
3-2 en el descuento, Trubin perdía tiempo para asegurar la victoria, inconsciente de que el resultado no le servía para quedar entre los 24 primeros de la Liga de Campeones, por lo que se escuchaban voces que le azuzaban desde la grada para que sacara rápido.
Minuto 96, falta en los tres cuartos del campo a favor del Benfica, Mourinho y los centrales del Benfica se desgañitaban para pedirle al gigante Trubin que subiera a rematar la falta y buscar el 4-2 necesario para disputar los play-off.
Trubin, un jugador amante del Atlántico lisboeta y que reconoce que sigue echando de menos la cultura, la gastronomía y su familia ucraniana, corrió los 120 metros hasta alcanzar la portería de Courtuois para intentar complacer a Mou y al resto de las 60.000 almas del Estádio da Luz.
Balón medido y remate imparable que desató la locura en Lisboa. El meta no daba crédito y el Benfica ya tenía desde el 28 de enero de 2026 un nuevo héroe, Anatoliy Trubin, que, por primera vez, marcaba un gol y, de nuevo, por tercera vez en Champions, se convertía en la "bestia negra" del Real Madrid.
Lo demás ya es historia, mientras Trubin acapara este jueves las portadas de cientos de medios de comunicación.
Siguiente parada: la repesca para el Mundial 2026, donde la Ucrania de Trubin se medirá a Suecia y, si pasa, jugará la final por una plaza contra el vencedor de la eliminatoria entre Polonia y Albania.
Carlos García