Hace menos de dos semanas, en Le Mans, y en su sexto gran premio en MotoGP, el español celebró su primer podio en la categoría de las motos pesadas. Un logro que se veía venir desde hacía algún tiempo, pero que no por eso no deja de llamar la atención habida cuenta del nivel que hay en la clase reina. "Si alguien me llega a decir a principios de año, que en mi sexta carrera en MotoGP estaría en el podio, le hubiera dicho que se acostara", bromea el piloto del equipo Gresini, en 'Por Orejas', el podcast de Motorsport.com que repasa toda la actualidad del Mundial.
La temporada de Fermín Aldeguer ha ido de menos a más, en la misma proporción que el muchacho ha ido haciéndose a la Ducati. En Austin, la tercera parada del calendario, se fue al suelo cuando iba a por la cuarta plaza tras interpretar una remontada de vértigo; en Losail cruzó la meta el quinto, a solo siete segundos de Marc Márquez, el ganador; y en Le Mans hizo saltar la banca con su primer doblete de podios, tanto en la sprint como en la prueba larga. Unos resultados que le sitúan el octavo en la tabla general, por delante de Ai Ogura (décimo) y Somkiat Chantra (último), y le significan provisionalmente como el mejor debutante.
El desembarco de Aldeguer en MotoGP se certificó a finales de 2023. Su acuerdo, directamente con Ducati, contempla dos fases de dos años cada una, que no solo le inyectan tranquilidad para que pueda crecer, sino que también le dan un objetivo por el que luchar. Con solo 20 años, el joven entiende que si su progresión es la que él tiene en mente debería tener opciones de recalar en el equipo oficial de la marca de Borgo Panigale en 2027, fecha en la que expiran los contratos de Márquez y Bagnaia. "El plan de todos los novatos que compiten en un equipo satélite es acabar en el oficial. Tengo la suerte de que mi contrato sea directamente con Ducati. Este año tenemos prácticamente la misma moto que los corredores oficiales. Entre la edad que tengo y este contrato, yo juego con algo de ventaja respecto de los demás", argumenta el murciano, que no esconde cuál es la hoja de ruta ideal que tiene dibujada en su cabeza: "Tengo cuatro años de contrato, dos más dos. Si mis resultados son buenos, el salto al equipo oficial debería darse en 2027. Luego ya veremos qué pasa, pero el plan es ese".
El rendimiento de Aldeguer ha seguido una curva incuestionablemente ascendente. A pesar de no tener presión por tratarse de su primera experiencia en MotoGP, tanto él como Ducati están encantados. "En Ducati están muy contentos; no sé si se esperaban que el podio llegara tan pronto", concede el piloto del Palmar.
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"Alex me ha abierto las puertas de forma increíble"
En todos aquellos equipos formados por dos pilotos, el tópico más recurrente es el que señala al vecino como el primero de los adversarios, por aquello de ser el único que compite en igualdad de condiciones. Eso puede que sea válido en la mayoría de garajes, menos en el de Gresini. Allí, Aldeguer se ha encontrado a un Alex Márquez que pasa por su mejor momento, tanto en lo profesional como en lo personal. El murciano, que mantiene una estupenda relación con su compañero, se deshace en elogios hacia el menor de los hermanos de Cervera (Lleida) por toda su generosidad.
"Alex me ha abierto las puertas de forma increíble. Me lo podía esperar por cómo es él como persona. Pero es que llega hasta el extremo", responde el #54, antes de detallar un ejemplo de ese ‘fair play’, que impera en el garaje. "Una vez, a última hora, cambió de opinión acerca del tipo de neumático que iba a utilizar, y vino hasta mi oficina, ya medio vestido con el ‘sotomono’, para advertirme de que había cambiado de idea. Solo para que yo no pensara que me había podido engañar", recuerda el español.
Conseguido su primer podio en MotoGP, el siguiente objetivo es, obviamente, subirse al escalón más alto. Una hazaña que le motiva y que no ve imposible, pero que tampoco le genera ningún estrés. "Ahora sí que veo posible que ese primer triunfo llegue en mi primer año, porque me encuentro muy bien. Cuando llegue, llegará. Vendrán pistas mejores y otras, peores. Claro que me encantaría que se diera en Silverstone, donde logré la primera en Moto2. Pero no me voy a volver loco", zanja Aldeguer. Puede que sí enloqueciera si lo consigue, dado que eso le convertiría en el ganador más joven de la historia (20 años y 50 días), con 13 días de margen sobre Márquez (20 años y 63 días).
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