Alex Márquez salió el pasado año líder del Mundial de MotoGP tras el GP de los Estados Unidos. En las tres primeras carreras de la temporada, el piloto de Gresini acumulaba 87 puntos, uno más que su hermano Marc Márquez, después de haber logrado seis segundos puestos consecutivos, en las tres carreras sprint y las tres de gran premio celebradas en Tailandia, Argentina y Austin.
Un año después, el pequeño de los hermanos de Cervera, ha anotado 28 puntos, figura octavo de la general y aún no se ha subido al podio, en un claro retroceso en la misma línea que todos los pilotos que compiten con la marca de Bolonia.
El de Gresini ha tenido un comienzo discreto de temporada MotoGP, a pesar de que Ducati le ha equipado con la misma moto que los pilotos de fábrica, Francesco Bagnaia, Fabio di Giannantonio y su propio hermano Marc.
Alex cree que "todavía le falta" para adaptarse a la Desmosedici 2026, lo que hace que algunas carreras se conviertan en una lucha por "sobrevivir".
Si bien es cierto que los problemas de Álex son múltiples, está claro que la GP26 no se adapta a su estilo de pilotaje de la misma manera que lo hacía la GP24. Y ello a pesar de que Márquez optó por conservar varios componentes de la Desmosedici con especificaciones de 2024, incluida la configuración aerodinámica. Una prueba de esa falta de adaptación es que ha sumado poco más de la mitad de los puntos que acumula Di Giannantonio durante el mismo periodo (50), la primera Ducati en la general (4º).
El piloto de 29 años siente que está "todavía bastante lejos" de sacar el máximo partido a su paquete, incluso después de haber acumulado un kilometraje significativo durante los test de pretemporada y las primeras carreras en el extranjero.
"Todavía me falta quizá un 20 %, sigo estando bastante lejos. Aún no me siento del todo a gusto con la moto. Es cierto que las características de esta Ducati afectan bastante a mi estilo natural de pilotaje. Solo intento sobrevivir porque las sensaciones aún no son del todo buenas. Así que intento sumar algunos puntos y no perder la cabeza ni hacer nada extraño", valoraba el corredor, que en Austin acabó séptimo tras perder una posición en la última vuelta con la KTM de Enea Bastianini.
Pese a que Márquez no está siendo capaz de replicar la regularidad que el pasado año le llevó a pelear por el campeonato, acumulando tres victorias y doce podios, no quiere perder el optimismo sobre sus opciones este año, y tiene puesta la mirada en el GP de España, la próxima parada del calendario (26 de abril), donde el pasado año logró su primera victoria del curso, estrenándose en clase reina.
"No estoy frustrado. Tengo más ganas de seguir trabajando y de seguir aportando mis comentarios. Estoy más motivado que nunca para dar el siguiente paso", advierte.
"Sentía que estábamos cerca, pero nos faltaba algo. Creo que la cancelación de Qatar nos vendrá bien. Al menos para tener un poco más de tiempo para entender las cosas. O para intentar analizar los aspectos y dar un paso más en Jerez", apunta.
"Nos estamos acercando paso a paso. Estamos trabajando y hay algunas cosas que parecen positivas. Así que solo tengo que esperar porque estoy seguro de que lo conseguiremos", no pierde el foco.
El inicio de temporada de Alex también se ha visto influido por las propias dificultades competitivas de Ducati. Aunque la marca de Borgo Panigale dominó con claridad la temporada 2025, parece que ahora Aprilia le está plantando cara con solidez.
"(La Aprilia) parece una moto con mucha estabilidad y mucho agarre. Son mejores que nosotros y tenemos que seguir trabajando".
Sobre su nueva moto, admitió que "tenemos muchos movimientos. Es difícil entender hasta qué punto se puede forzar y hasta qué punto se tiene un buen agarre", comentaba. "Encontrar el límite o controlar el límite nos resulta muy difícil que el año pasado", zanja el chico de la Segarra.