Por una cuestión contractual, los pilotos se guardan muy mucho de criticar abiertamente el suministrador único de gomas del campeonato, que lo abandonará en 2027, momento en el que será sustituido por Pirelli. Incluso en circunstancias tan evidentes como las que provocaron el abandono de Pecco Bagnaia este sábado en el Red Bull Ring, donde se posicionó el tercero en la parrilla, en la zona sucia.
Este factor tuvo un impacto directo en su calamitosa arrancada, en la que el neumático trasero le derrapó, le llevó a cruzarse en medio de la pista y a perder más de diez plazas. Un bofetón de los fuertes, pero menos que el que se llevó después, a consecuencia de un compuesto trasero que no respondió como se esperaba, y que le hizo la vida imposible hasta el extremo de terminar enfilando el carril de los garajes para retirarse.
"Quiero esperar a ver qué me tiene que decir Michelin, porque alguien tiene que explicármelo. Todo iba fantástico este fin de semana. Pero ya en la vuelta de calentamiento no sabía qué pasaba. Después de tres vueltas, mi goma trasera ya tenía agujeros", comentó Bagnaia, ante los micrófonos de DAZN.
"Y después, en las rectas, la moto se movía mucho hasta el extremo de quedarme sin frenos porque las pastillas se abrieron. El equipo no ha visto nada, solo que la moto era inestable", añadió el bicampeón del mundo, que después, ante los periodistas, fue algo más comedido. "No me esperaba lo que ha pasado. A pesar de la mala salida, con el ritmo de por la mañana debería haber podido recuperar varias posiciones", ahondó el turinés, que confía en poder resarcirse este domingo, en la prueba larga.
"Estoy bastante convencido de que el ritmo está allí. Hay que seguir siendo positivos. Las sensaciones, hasta la sprint, eran inmejorables. Después también hay que esperar que las circunstancias externas funcionen", advirtió el italiano, que está viviendo un vía crucis, su peor temporada desde que compite en la categoría de las motos pesadas: "Cuando tienes mala suerte es difícil cambiar esa dinámica".