De pequeños, bastaba una rampa naranja y un poco de imaginación para construir todo un universo de velocidad. Los Hot Wheels saltaban entre sofás, caían en picado desde mesas y recorrían circuitos imposibles hechos de libros y cojines. Hoy, ese mundo que habitábamos desde el suelo del salón cobra vida a escala real. Y lo hace con luces, motores, pantallas y emoción.
La Hot Wheels City Experience, instalada en el parking del centro comercial La Maquinista (Barcelona), es una experiencia pensada para niños… y para los que ya no lo somos, pero seguimos sintiendo un cosquilleo cuando vemos un coche con alerones exagerados o ruedas sobredimensionadas. Una aventura de entre una hora y media —aunque puedes perderte mucho más— en la que cada sala es una sorpresa.
Todo arranca con un cortometraje introductorio, proyectado nada más entrar, que ya sumerge a los más pequeños en ese universo Hot Wheels que lleva décadas acompañándonos. A partir de ahí, empieza el espectáculo: un museo de coches reales —sí, reales— inspirados en los míticos modelos de la marca, que impresiona tanto por la escala como por el nivel de detalle. Ver en tamaño real aquellos coches que tenías en la mano de niño es una experiencia tan impactante como nostálgica.
Pero la exhibición no se limita a mirar. Hay una zona gaming con PlayStation 5 para competir uno contra uno en el videojuego oficial, ideal para ir con amigos, familia o quien se atreva a retarte. Y también una sala donde diseñar tu propio coche: lo pintas, lo personalizas… y luego lo ves proyectado en una pantalla gigante como si estuvieras dentro de un videojuego. Para los más pequeños, verse convertidos en protagonistas es casi magia. Para los mayores, un guiño a la creatividad que nunca se fue del todo.
La parte más inmersiva llega con los simuladores: asientos, volante, pedales y pantalla envolvente. Eliges un circuito, un coche de alta gama —Aston Martin, Porsche, entre otros— y a correr. Y si prefieres algo más físico, también hay un circuito de karting dividido por edades, donde grandes y pequeños pueden sentirse auténticos pilotos.
Además, hay zonas para construir tus propios circuitos con las clásicas pistas de Hot Wheels, y un museo de miniaturas que reúne decenas (o cientos) de modelos en versión original. Un lugar para mirar, tocar, jugar y revivir. Porque Hot Wheels no solo va de coches: va de imaginación.
La Hot Wheels City Experience abre de miércoles a domingo hasta el 13 de julio y se encuentra en el aparcamiento del centro comercial La Maquinista. Más que una exposición, es un parque temático en miniatura (o a lo grande, según se mire) donde cualquier amante de la velocidad, tenga la edad que tenga, encontrará su carril.
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