La batalla final por el Mundial de MotoGP entre Jorge Martín y Pecco Bagnaia en el GP de Valencia acabó de la peor manera posible para el madrileño.
El de Pramac salió bien y rápido sobrepasó a sus rivales de la segunda línea para colocarse detrás del italiano en una clara declaración de intenciones. Tanto ímpetu le puso que se llegó a tocar con el de Ducati provocando que saliera de la pista, pero lo peor todavía estaría por llegar.
En plena remontada, se encontró con Marc Márquez y los dos pilotos españoles acabaron en el suelo. Dijeron adiós a la última carrera del año y Jorge se despidió de un sueño de campeón.
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El sueño de Jorge Martín se apagó a las seis vueltas en su última batalla del año contra Pecco Bagnaia.
Después de un día de emoción, en el que el madrileño se había dejado sentir el calor de la grada de Valencia, todo apuntaba a que sería una inolvidable batalla por el título, pero la mala suerte le negó la cara al de San Sebastián de los Reyes.
Su caída tras el chocar con Marc Márquez dijo adiós a un sueño por el que había luchado durante toda la temporada. Era su momento, había peleado con uñas y dientes para llegar con oportunidades de arrebatarle la corona al italiano, pero no pudo ser.
Al llegar al box de su equipo, donde también le esperaban algunos familiares, rompió a llorar desconsolado, toda la tensión acumulada salió hacia fuera y la frustración de haber perdido su oportunidad de luchar por el título de campeón.
Lo intentó todo, con todas sus armas, como hacen los grandes guerreros. Jorge puso el nombre del deporte en los más alto y avivó un sueño que seguramente volverá a aparecer en el futuro.
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Entre todos los escenarios posibles en el GP de Valencia, éste quizás estaría entre los peores imaginables. Marc Márquez, en su última carrera con Honda y Jorge Martín, en plena lucha por el campeonato del mundo, fuera de la carrera en la sexta vuelta.
El madrileño tan sólo pudo batallar cara a cara con Pecco durante las dos primeras vueltas, en la tercera, ya se fue largo tras salvar un ligero toque con el italiano que podría haber acabado con los pilotos sobre el asfalto.
Tras contactar con Pecco, Jorge se fue largo, pero no se dio por rendido. Sabía que tenía que recortar posiciones rápidamente para alcanzar a su objetivo. Pasó sin mayores problemas a Maverick Viñales, el siguiente era Marc.
El de Pramac que venía por el interior en un espacio reducido, se tocó con el de Cervera que salió disparado por los aires. La caída fue violenta, el de Honda salió dolorido, visiblemente cojo.
Jorge, rápidamente, se fue al box de su equipo donde entró entre lágrimas, consciente de lo rápido que se podía esfumar un sueño. Vivió la cara más dura del deporte, peleó hasta el final, con todas sus armas, pero no fue posible. Pecco Bagnaia se proclamó campeón.
Suelen decir que nunca se recuerda a los perdedores, pero en el caso de Jorge, esto es una gran mentira. Su valentía y orgullo quedarán grabandas por siempre en la historia de MotoGP. Peleó ante dos gigantes, el equipo oficial de Ducati y Pecco Bagnaia, pero nunca se amilanó. Jorge Martín será eterno y su oportunidad volverá.