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Márquez: "Si Montmeló estuviera en la otra punta del mundo, sería al último circuito que iría"

Motorsport

Marc Márquez podría convertirse el próximo fin de semana en el tercer piloto que logra ganar más de dos veces en la categoría reina en el Circuit de Barcelona, y el cuarto en hacerlo con dos fabricantes diferentes. Sin embargo, la paradoja es que para el piloto de Cervera, localidad situada a solo 85 kilómetros de distancia de Montmeló, el trazado catalán ha sido, históricamente, un dolor de muelas. Nunca logró desplegar toda su habilidad, aunque en 2014, año en el que ganó las primeras diez carreras consecutivas de la temporada; y en 2019, cuando ser convirtió en un piloto imbatible con la Honda, logró imponerse en su carrera de casa.

De este modo, para un piloto acostumbrado a ganar (98 victorias en el Mundial, 72 en MotoGP), la visita a Montmeló se convierte, habitualmente, en una piedra en el zapato. Motorsport.com le preguntó a Márquez, tras su victoria en Balaton Park, cómo veía este año la visita a Barcelona y si con la Ducati su gusto por el trazado podría cambiar.

"Montmeló me gusta porque es el circuito de casa, pero lo detestaría si no lo fuera", soltó a bocajarro el líder destacado del campeonato. "Si el circuito estuviera en la otra punta del mundo, sería al último que iría", exageró aún más para subrayar la dificultad que siempre ha encontrado en ese marco.

"Pero al ser la carrera de casa, siempre es un gran premio muy especial", atenuaba su rechazo Marc, antes de lanzar algunas flores para anestesiar sus palabras. "No es que el circuito sea feo, al contrario, es de los más bonitos del calendario, pero es de los que más me ha costado siempre", regalaba.

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Incluso en las categorías de formación, Marc solo logró una victoria en Barcelona, en 2010, cuando ganó la carrera de 125cc. Ya en la clase reina, el catalán siempre compitió con una Honda hasta 2023. La pasada temporada, con la Ducati GP23 del equipo privado Gresini, Marc culminó sus dos pasos por Montmeló con un tercer puesto en la carrera de mayo, el GP de Catalunya; y un segundo en la última del curso, el GP Solidario.

Este año, con la Ducati GP25 y con un dominio de la temporada apabullante, ya nadie duda de que Marc es el gran favorito a la victoria en todos los circuitos, como ya demostró en Austria, donde nunca había ganado antes, y lo hizo a la vuelta de las vacaciones.

"El de Barcelona es uno de esos fines de semana que, cualquier otro año, hubiera marcado en rojo de 'vamos a sufrir', pero este año voy con la mentalidad abierta a ver hasta donde podemos llegar".

Claro favorito a la victoria en todos los circuitos

Ahora mismo, Márquez lidera el Mundial con 455 puntos, habiendo ganado diez carreras, las siete últimas de forma consecutiva, además de 13 triunfos al Sprint de 14 posibles, adornándose con ocho poles. Unas cifras que impide absolutamente descartar al #93 para la victoria.

"Puede ser un fin de semana como el de Países Bajos, por ejemplo, donde conseguí ganar pero sin ser el más rápido", valora antes de adoptar un perfil bajo y evitar marcarse la máxima expectativa: "Veremos cómo podemos hacerlo en Barcelona, pero el podio seria un gran resultado", dice, aparentemente, hablando en serio.

Con una ventaja de 175 puntos sobre el segundo clasificado de la general, su hermano Alex Márquez, si suma durante el fin de semana de Barcelona diez o más puntos que el piloto de Gresini, Marc saldrá de su circuito 'maldito' con la posibilidad ya de ser campeón del mundo de MotoGP la semana siguiente en Misano, a seis grandes premios del final del curso y aún con la friolera de 222 puntos en juego.