A sus 40 años, este catalán del Maresme, la zona costera del norte de Barcelona, vela por los intereses de Jorge Martín y Pedro Acosta, otro de los que puede dar mucho de qué hablar en los próximos días, una vez que KTM, su actual equipo, resuelva para bien o para mal el galimatías económico en el que anda metida.
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Sin embargo, a pesar de la influencia que tiene actualmente en el Mundial, Valera nunca se propuso convertirse en representante de pilotos, sino que su irrupción fue absolutamente accidental y de la mano de Jorge Lorenzo, que se cruzó en su camino cuando él estaba planeando irse a vivir a Australia. El nexo entre ellos fue Ricky Cardús, amigo de ambos y que actualmente gestiona el Rocco’s Ranch, el circuito de motocrós pegado a Montmeló en el que se entrena gran parte de la parrilla.
Corría el año 2012 y Lorenzo sintió que necesitaba un cambio en su entorno. "Con Albert tenía buena relación a través de Ricky. Siempre me pareció un tipo muy listo y de él me llamó la atención su labia. Yo estaba en un momento en el que quería cambiar mi entorno. Un día le cité en un restaurante de Barcelona y le propuse que comenzáramos a trabajar juntos", explica Lorenzo, en conversación telefónica con Motorsport.com. "Yo nunca me había planteado la representación. De hecho, cuando Jorge me lo propuso, yo estaba trabajando en Johnson & Johnson. Me acababa de licenciar en administración y dirección de empresas, y me quería ir fuera a estudiar un MBA. Pero se cruzó Lorenzo y todo cambió", cuenta el propio Valera a quien escribe estas líneas.
"Albert es un tipo muy inteligente y honesto, que no se mueve por dinero. El primer acuerdo que cerramos fue bueno para los dos. Su comisión era porcentualmente inferior a la que habían acordado otros pilotos, pero yo, en ese momento, era el que movía las mayores cifras de la parrilla", subraya Lorenzo, que recuerda el gran premio del debut de su nuevo representante: "Fue en Assen, y allí ya tuvo que lidiar con Lin Jarvis, con quien mantuvo una reunión bastante tensa".
Jorge Lorenzo, Yamaha
En las palabras del propio representante, no es que no le guste ganar dinero, sino que en su toma de decisiones y en su praxis priman otros factores. "Vivo en Andorra, en un apartamento con mi familia. No nos falta de nada, pero tampoco tenemos grandes lujos. Ahora nos hemos comprado una casita en Ibiza, pero eso es todo", puntualiza Valera.
Con Lorenzo se encargó de cerrar su multimillonario fichaje por Ducati, con vistas a 2017, que le reportó al mallorquín alrededor de 25 millones de euros en dos años. Para aquel entonces, a la cartera de representados ya se habían unido Aleix Espargaró (2013) y Martín (2014). Esa expansión provocó que Playmaker, la empresa que constituyó para dar cobertura a sus clientes se viera obligada a crecer a todos los niveles, para poder ofrecer servicios integrales. Además de abogados y contables, por allí también pasaron especialistas en comunicación. Como por ejemplo Artur Vilalta, actual director de comunicación de Ducati, o Marc Balsells, la actual mano derecha del fundador de la agencia.
A Valera ya hay quien le ve como el agente de los imposibles. Alguien capaz de conseguir liberar a Martín de KTM, a finales de 2020, gracias a una cláusula que introdujo en el contrato. Un artículo de una naturaleza similar al que ahora tiene en jaque a Aprilia. En aquella ocasión fue el arranque tardío de la temporada, como consecuencia del coronavirus, quien hizo posible que el español firmara con Ducati para debutar en MotoGP con Pramac (2021). Tal como desveló la semana pasada Motorsport.com, una disposición similar es la que figura en el contrato entre Martín y Aprilia, que la considera inválida porque el corredor se ha perdido cinco de las seis primeras carreras del año.
"Lógicamente, heridas como la que en su día se generaron con KTM por la salida de Jorge, tardan un tiempo en cicatrizar. Pero al final, siempre lo hacen. En la medida de lo posible, siempre intento que estos asuntos no trasciendan al ámbito personal. Por eso entiendo que KTM estuviera molesta en aquel momento, y también entiendo que la situación actual no sea cómoda para Aprilia. Pero yo, simplemente, trato de generar en todo momento el mejor escenario para mis pilotos", relata Valera, a quien en las próximas semanas se le pueden juntar dos operaciones de alta sensibilidad, en caso de que Acosta también decida que quiere abandonar KTM antes de que su acuerdo expire, para subirse a una Ducati del equipo VR46, que le acogería de muy buena gana.
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