Pamplona, 31 dic (EFE).- La San Silvestre de Pamplona volvió a llenar el centro de la ciudad de ambiente y color en una iniciativa tradicional que echa el cierre al año con una mezcla de deporte y buen humor, y que terminó con el triunfo de los atletas federados Álvaro Alduan y Raquel Echeverría.
Tras las carreras para los menores, que han comenzado a primera hora de la tarde, la categoría senior ha salido puntual a las 18:30 horas desde la calle Navas de Tolosa, con un recorrido que en primera línea ha sido competitivo pero al que tradicionalmente se apuntan numerosos corredores aficionados.
Con los 5.000 dorsales vendidos, la carrera ha completado 4,5 kilómetros de un recorrido circular, en una prueba muy rápida y con grandes rectas para correr.
La salida ha sido escalonada, con el cajón primero para los dorsales blancos de atletas federados y federadas, y para los poseedores de unas determinadas marcas. Posteriormente, han partido el resto de participantes, muchos de ellos en grupo.
Un año más, y fieles a la tradición pamplonesa de disfrazarse en Nochevieja, pelucas, gafas, complementos y caracterizaciones de todo tipo han convertido a los corredores en una marea colorida de deporte y diversión.
Al igual que en Pamplona, han sido numerosas las localidades navarras en las que se han corrido "San Silvestres", una tradición a la que se apuntan como la mejor manera de despedir el año de forma sana antes de encarar la cena y las uvas que darán paso a 2026.