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Autismo Melilla celebra su premio Princesa de Girona: El deporte nos ayuda en todo

EFE

Melilla, 12 nov (EFE).- Al principio pensaron que era una broma. No fue hasta verse en toda la prensa nacional como ganadores del premio Princesa de Girona a los Valores de Jóvenes Deportistas cuando en Autismo Melilla estallaron de alegría. Una felicidad que sirve como “estímulo” a toda la asociación en un camino que “a veces es duro”.

“Todavía no nos lo creemos”, admite en una entrevista con EFE el presidente de Autismo Melilla, Nicolás Fernández Bonnemaisón, uno de los fundadores de esta entidad, que empezó su recorrido en 2008 con siete miembros y hoy, a las puertas de cumplir la mayoría de edad, aglutina ya a 120 personas con trastorno del espectro autista.

Muchas de ellas siguen las actividades deportivas en las que la asociación se apoya para ayudarles en su desarrollo a todos los niveles, no solo el físico, “como a todos los chavales”, sino también en las relaciones sociales y a seguir órdenes, que son algunos de los escollos a los que se enfrentan las personas con autismo.

“El deporte les abre las puertas un poquito a esa cerrazón que parece que tienen a veces y que no es por falta de deseo de relaciones sociales, sino por las dificultades de que no saben cómo relacionarse”, explica Fernández.

Pero la ayuda que les brinda el deporte va mucho más allá y alcanza cuestiones básicas para su día a día como guardar una cola, la disciplina de grupo o, simplemente, jugar y pasar la pelota a un compañero.

“Muchas de las habilidades que las personas que no tenemos autismo aprendemos simplemente estando vivos, a las personas con autismo hay que enseñarles explícitamente y en un entorno en el que se divierten es mucho más fácil”, apunta Nicolás Fernández durante una de las actividades deportivas que organiza la entidad a lo largo de la semana.

Deporte “muy, muy adaptado”

Por eso, más que deporte competitivo, Autismo Melilla apuesta por el multideporte en general, con el diseño de circuitos que no implican el conocimiento de las reglas de cada disciplina y que “les ayuda a disfrutar de todos los beneficios que da el deporte, los mismos que en las personas neurotípicas, aunque lo practiquen muy, muy adaptado”.

Y es que ellos “también tienen derecho a practicar deporte”, reivindica el presidente de la asociación para intentar hacer ver que solo hay que “pedir a cada persona en función de las capacidades que tiene”.

“Nadie le hace subir un escalón a una persona en silla de ruedas, porque es evidente que no puede. Muchas veces le pedimos a las personas con autismo cosas que no pueden dar porque su cerebro no está diseñado para eso. Hay que pedirle a cada persona lo que puede dar, aceptar sus capacidades y brindarle los apoyos necesarios para poder disfrutar”, insiste.

Porque en realidad estas personas “quieren disfrutar de lo mismo que el resto”, de ahí que Autismo Melilla se vuelque en “dar cabida a todos, y en el tema del deporte también”, ofreciendo a cada uno el tipo de deporte que necesita y su adaptación para que pueda disfrutarlo, algo en lo que las federaciones deportivas también se implican.

Para conseguirlo, como ocurre con todo, la asociación necesita más apoyo, “sobre todo humano”, algo que salta a la vista en cada taller que realizan, donde prácticamente hay un monitor por cada niño para darle las mismas oportunidades de hacer deporte que al resto.

Piden más apoyo y concienciación

La asociación se topa así con su realidad, y es que están “condenados a crecer porque el autismo no se cura hoy por hoy”, de modo que “nadie se va de la asociación” aunque tengan ya cierta edad, como ocurre con los primeros miembros de Autismo Melilla, que están rondando la treintena.

Mientras tanto, “van entrando niños con nuevo diagnóstico”, este curso “muchos más que en otros”, algo que en la entidad no saben exactamente por qué, aunque sí que todo ello plantea “una exigencia” para la asociación, que necesita más organización y recursos para realizar sus actividades incluso sin ampliarlas, a pesar de que siempre quieren hacer más cosas.

Nicolás Fernández reconoce que es una lucha intentar atender a todos sin caer en la masificación, razón por la que ha tenido que acudir ya a las listas de espera, pues para la entidad es una prioridad dar un servicio adecuado a los usuarios. Por eso reclama comprensión a los organismos de cuyas subvenciones dependen.

“Si pedimos más espacio o más profesionales, deben entender que lo hacemos para dar el mayor servicio posible”, señala aludiendo no solo al deporte, también en cuestiones como la educación, pidiendo más modalidades de escolarización; o la sanidad, creando unidades específicas para tratar a personas con autismo.

Avanzar, en definitiva, en la conciencia social “y el convencimiento y el querer que en todas las actividades se incluya a todas las personas”. Un objetivo en el que esperan que este Premio Princesa de Girona que recogerán en poco menos de un mes les ayude, visibilizando la realidad de las personas con autismo y sus familias.

Paqui Sánchez