Valladolid, 14 oct (EFE).- Valladolid cambió las habituales banderas blanquivioletas por las rojigualdas para recibir a una selección, la española, que sigue despertando pasiones por donde va y que, además, llegó a la cita ante Bulgaria como líder del grupo clasificatorio para el Mundial.
Familias completas, con una multitud de niños, se acercaron al estadio José Zorrilla, sacrificando horas de sueño para cumplir otro: ver a sus ídolos de cerca, sobre el césped impoluto del escenario vallisoletano.
No solo llenó el recinto público de la ciudad, sino que llegó gente procedente de diferentes lugares de España (Extremadura, Andalucía, Madrid, Cantabria o Galicia) y de fuera del país (Inglaterra, Albania y algún que otro aficionado búlgaro).
La gran mayoría estaban perfectamente equipados con la camiseta de la Roja, algunas clásicas, con los nombres de los que han hecho historia con el equipo, como Iniesta, Piqué o Casillas.
Muchos, con los nombres de los actuales jugadores del combinado nacional, entre ellos, Lamine Yamal y Nico Williams, a los que no iban a poder ver sobre el terreno de juego en este duelo.
Y en los aledaños del estadio, las tiendas de productos que incluían bufandas conmemorativas del encuentro España-Bulgaria del que iban a ser testigos.
Los selfis se convirtieron en protagonistas, más aún cuando aparecieron los 'tiktokers' Ángela Mármol y Archie, que fueron solicitados masivamente por los jóvenes antes de entrar a presenciar el choque.
Exblanquivioletas que formaron parte del conjunto español, como Rubén Baraja, García Calvo, José Luis Pérez Caminero, Juan Carlos Rodríguez o el especialmente querido en Valladolid Eusebio Sacristán, se citaron para comer juntos y recordar tiempos pasados.
Todo estaba preparado para apoyar a España desde muchas horas antes del partido, para hacer de este evento algo especial, no solo desde el punto de vista deportivo, sino también desde el social.
En la Plaza Mayor, los niños y no tan niños pudieron disfrutar de una 'fan zone' a la altura de las circunstancias, con varios juegos y la posibilidad de hacerse fotos con las copas logradas por la Roja.
A las 19.00 horas entraron al estadio los jugadores convocados por Luis de la Fuente, arropados por un importante dispositivo policial que impidió el acercamiento de los aficionados.
Y, con un ambiente totalmente festivo, más propio de un fin de semana que de un martes, Valladolid volvió a volcarse con España.
Hasta el árbitro parecía haber sido elegido para añadir un plus a este choque. El francés Willy Delajod debutó como colegiado internacional absoluto, precisamente, con un encuentro entre España y Lituania en 2020.
El miércoles, en los colegios y en las oficinas de Valladolid, el tema de conversación no podrá ser otro que el España-Bulgaria que convirtió el José Zorrilla en una marea rojigualda, un mes antes de ser testigo del España-Inglaterra de rugby. Porque Valladolid también vibra con el deporte del oval.
Inés Morencia