Pamplona, 4 ene (EFE).- Osasuna cerró el empate ante el Athletic Club (1-1) con la sensación de haber dejado escapar una victoria, pero también con argumentos suficientes para encarar el mes de enero con positivismo, respaldado por el nivel competitivo mostrado en las últimas jornadas y por una identidad de juego cada vez más reconocible en El Sadar.
El partido de ayer entre Osasuna y el Athletic Club terminó con empate 1-1, un resultado que dejó sensaciones encontradas en el conjunto rojillo.
Era una oportunidad de oro para firmar la tercera victoria consecutiva en casa y seguir creciendo en la clasificación, pero el equipo no logró sostener el nivel mostrado durante una primera parte muy ilusionante.
El inicio fue apabullante por parte de Osasuna, que salió decidido a mandar desde el primer minuto. El ritmo del juego lo marcó Aimar Oroz, capaz de bailar al Athletic con varios registros: velocidad, regate, atracción de rivales y una notable capacidad para dirigir al resto del equipo. Todo ello acompañado de rápidas transiciones que descolocaron una y otra vez a la zaga visitante.
El dominio local tuvo su premio con el bombazo de Rubén García, un gol que hizo estallar El Sadar y confirmó las buenas sensaciones del arranque. A ese impulso se sumó el debut de Javi Galán, que dejó una actuación muy completa.
Fue uno de los mejores en tareas defensivas, con hasta 12 recuperaciones, además de una presión constante, velocidad en ataque y contundencia atrás, llegando incluso a secar a Iñaki Williams y a incorporarse con peligro en ataque.
Tras el descanso, el guion cambió de forma notable. Osasuna bajó su rendimiento y comenzó a ceder terreno, permitiendo al Athletic instalarse en campo rival y generar más ocasiones. El equipo rojillo perdió claridad con balón y ya no consiguió imponer el ritmo que tan bien había manejado en la primera mitad.
El empate llegó en el minuto 71, cuando Robert Navarro detectó una grieta en la defensa local y filtró un pase medido para Guruzeta, que no perdonó e igualó el marcador. A partir de ahí, el partido se volvió más espeso para Osasuna, que no encontró respuestas claras. La entrada de Areso solo dejó silbidos desde la grada, ya que sobre el césped no pudo demostrar su potencial.
Tras el encuentro, Alessio Lisci analizó el empate con autocrítica y realismo: “Se queda un poco de amargura, pero no creo que no sea justo. La segunda parte ellos han hecho más que nosotros. Quizás no han tenido tantas ocasiones antes de su gol. A por los siguientes dos partidos”.
Con este resultado, Osasuna alcanza los 19 puntos y se sitúa en la 12ª posición de la tabla. El equipo queda ahora pendiente del sorteo de la Copa del Rey del próximo día 7 para conocer a su rival en los octavos de final, que se disputarán la semana del 12 de enero.
Antes, los rojillos afrontarán un enfrentamiento directo exigente ante el Girona el próximo sábado, para ya después volver a Pamplona con el Oviedo entre ceja y ceja.