Londres, 4 jul (EFE).- El chileno Nicolás Jarry, octavofinalista en Wimbledon, aseguró que es "muy emotivo y especial" estar en esta cuarta ronda de Wimbledon después de todo lo que ha pasado en los últimos años.
Jarry, que estuvo suspendido once meses por un positivo en dopaje, se echó a llorar con su mujer cuando consiguió derrotar a Joao Fonseca para conseguir el mejor resultado de su carrera en Wimbledon e igualar los octavos de final que logró su abuelo en este mismo torneo hace 51 años.
"Ha sido muy emotivo, porque fue un cuarto set muy difícil. Cuando acabé, todo se me vino encima y era pura alegría. Creo que llevaba tiempo guardando emociones dentro de mí en el último año y he sido capaz de liberarlas ahí y disfrutar el momento".
El chileno recordó también la vez que vino a Wimbledon cuando era un niño, invitado por su abuelo, Jaime Fillol, uno de los fundadores de la ATP.
"Vine a Wimbledon cuando tenía 10 u 11 años y desde entonces he estado enamorado de este torneo. Así que estoy muy feliz, porque cada partido que gano me hace que me quede un par de días más en el torneo. Esta es la vez que más tiempo me he quedado y ojalá que pueda seguir más".
Su rival será el británico Cameron Norrie, con el que no se ha enfrentado desde la fase previa de Roma en 2019.
"Ha estado jugando muy bien los dos últimos meses. Creo que lo pasó mal el año pasado, pero ahora tiene confianza y está jugando en casa, lo que va a ser una ventaja para él. Es un gran tipo, que batalla mucho, así que va a ser difícil. Tengo que ser muy rápido, muy consistente y no darle muchas opciones. Ser muy agresivo desde el comienzo del punto". EFE
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