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Emanuel Navarrete llevaba años persiguiendo este momento. Cuatro divisiones recorridas y tres reinados mundiales después, el mexicano había llegado a preguntarse cuándo tendría, por fin, una gran pelea de unificación sobre la mesa.
Cansado de esperar, decidió actuar. Navarrete tomó la iniciativa y se colocó donde debía estar para provocar el combate que llevaba tiempo buscando. El campeón WBO del peso superpluma no quiso dejar su futuro en manos de terceros.
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Matchroom Boxing
El punto de inflexión llegó el pasado mes de septiembre, cuando Navarrete estuvo presente a pie de ring en Los Mochis. Allí presenció la victoria de Eduardo “Sugar” Núñez sobre Christopher Díaz, un triunfo que convirtió a Núñez en campeón IBF. Nada más terminar el combate, Navarrete subió al ring. Ambos protagonizaron un cara a cara que no dejó dudas sobre la intención del campeón WBO. El mensaje fue claro: una unificación entre mexicanos estaba sobre la mesa.
Esa imagen no fue un gesto improvisado. Navarrete llevaba meses estudiando a su rival y tenía claro el siguiente paso de su carrera. Lo explicó durante un reciente media day en Phoenix, en declaraciones concedidas a BoxingScene. “Estoy muy emocionado por esta pelea con Sugar Núñez. Más allá del combate, el objetivo principal siempre ha sido unificar los títulos”, afirmó Navarrete. “Estudié a Núñez durante unos seis meses y supe que era el rival que quería enfrentar”.
El campeón también quiso destacar el momento vivido en Los Mochis. “Me alegré mucho por él esa noche. Sabía que ese triunfo podía abrir una gran oportunidad para los dos”, explicó.
El combate quedó cerrado con rapidez. Navarrete, con récord de 39 victorias, dos derrotas y un empate, y Núñez, con 30 triunfos y una sola derrota, se enfrentarán el 28 de febrero en el Desert Diamond Arena de Glendale, Arizona, encabezando una velada de DAZN. Ambas partes aceptaron el desafío casi de inmediato. Tras su victoria ante Díaz, Núñez recibió la propuesta formal y su equipo no tardó en dar el visto bueno. El interés era mutuo y la pelea encajaba en el momento deportivo de ambos.
El mayor obstáculo no estuvo en la negociación entre campeones, sino en el contexto previo de Navarrete. El mexicano no competía desde mayo, cuando su combate ante Charly Suárez terminó de forma abrupta por un corte que inicialmente se atribuyó a un choque de cabezas. Aquella pelea fue declarada victoria por decisión técnica para Navarrete, pero el equipo de Suárez apeló el fallo. La reclamación prosperó y el resultado se modificó posteriormente a No-Contest, dejando la situación del campeón en el aire.
La WBO ordenó un combate inmediato de revancha, lo que complicó los planes de Navarrete. El proceso se alargó hasta la convención anual del organismo, celebrada en octubre en Bogotá, donde se concedió una última prórroga antes de ir a subasta. Durante ese periodo, se alcanzó un acuerdo para que Suárez aceptara un paso al lado. El promotor trabajó una compensación económica que permitió desbloquear la situación y contar con el visto bueno definitivo de la WBO para avanzar con la unificación.
Navarrete quiso agradecer públicamente ese gesto. “Estoy muy agradecido a Charly Suárez y a su equipo por permitir que esta pelea se haga”, señaló. “Podía haber exigido la revancha inmediata, pero entendió que esto también es un negocio”. El campeón también fue claro sobre el futuro. “Esta es una pelea que quería mucho, pero sé que le debo esa revancha a Suárez. Primero quiero unificar títulos, pero también es importante saldar asuntos pendientes”, afirmó.
La pelea ante Núñez será la primera unificación de Navarrete tras más de siete años como campeón del mundo. Ha disputado 16 combates titulares en cuatro divisiones sin lograr antes reunir dos cinturones en el ring
En el peso superpluma, Navarrete conquistó el título WBO en febrero de 2023 y ha defendido con éxito su reinado, incluido un contundente triunfo en la revancha ante Oscar Valdez en diciembre de 2024. Ahora, por primera vez, tendrá delante a otro campeón del mundo en su misma categoría. Un paso que llevaba tiempo esperando y que considera clave en su carrera.
“Nunca he abandonado el objetivo de convertirme en campeón indiscutido”, sentenció Navarrete. “Solo necesitaba dar el primer paso, y ahora lo tengo con esta pelea”. El 28 de febrero marcará algo más que una defensa. Será el inicio real del camino que Navarrete llevaba años reclamando.
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