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"Quiero recuperarme, intentar que me crezca algo de pelo y volver al ring": Jarrell Miller aclara el uso del peluquín tras perderlo en el ring

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La velada The Ring 6 dejó una de las imágenes más comentadas del boxeo reciente. No fue un nocaut ni una decisión polémica. Fue una peluca. El episodio ocurrió en el Madison Square Garden, durante el regreso al ring de Jarrell Miller tras más de un año sin competir.

En los últimos segundos de uno de los asaltos, Miller encajó varios golpes ascendentes de Kingsley Ibeh. El impacto desplazó de forma evidente su tupé, que quedó descolocado ante la mirada del público y de las cámaras. La escena no pasó desapercibida y se convirtió de inmediato en tendencia en redes sociales.

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"Quiero recuperarme, intentar que me crezca algo de pelo y volver al ring": Jarrell Miller aclara el uso del peluquín tras perderlo en el ring

Jarrell Miller(Matchroom Boxing/Cris Esqueda)

Al volver a su esquina, Miller comprobó que el postizo colgaba apenas por un lado. Sin dudarlo, se lo arrancó y lo lanzó a la grada. El gesto provocó una mezcla de risas, sorpresa y desconcierto en el recinto neoyorquino, además de multiplicar la repercusión del momento en internet. La peluca terminó en primera fila, junto a un asiento vacío situado al lado del campeón mundial WBO del peso pesado, Fabio Wardley. Cerca de allí también se encontraba la ex campeona mundial del peso pluma Skye Nicolson, que no dudó en posar con el inesperado “protagonista” de la noche.

Tras el combate, Miller afrontó el episodio con ironía y sin esquivar el tema. “Esto es la vida. Cuando te haces mayor, pasan estas cosas”, explicó, mientras su pareja le colocaba una bolsa de hielo sobre la cabeza completamente descubierta. El peso pesado de Brooklyn profundizó en el tono autocrítico. “Fue una noche dura. No sé qué fue más duro, Ibeh o esta mierda. En la vida, intenta encontrar a tu mujer cuando todavía tienes algo de pelo”, reconoció entre risas.

Lejos de mostrarse afectado, insistió en su filosofía personal para relativizar el momento. “Hay que seguir riendo, seguir sonriendo y seguir pasándolo bien”, añadió, restando dramatismo a una escena que dio la vuelta al mundo en cuestión de minutos. Miller aclaró después el origen del problema capilar. Según explicó, perdió el cabello tras utilizar por error un champú desconocido en casa de su madre apenas dos días antes de su combate en Nueva York. Una anécdota doméstica que acabó convertida en fenómeno viral en el escenario más icónico del boxeo.

Más allá de la imagen, el combate siguió su curso. Con el paso de los asaltos, Miller fue tomando el control del ring. La resistencia de Ibeh se fue apagando progresivamente, mientras el veterano imponía ritmo, presión y experiencia para cerrar la pelea a su favor. El estadounidense terminó llevándose la victoria a los puntos en un combate pactado a diez asaltos. Con ese triunfo, dejó su récord profesional en 27 victorias, una derrota y dos empates, con 22 nocauts. Era su primer combate en 15 meses, después de un 2025 marcado por una cadena de cancelaciones que frenaron su actividad.

Tenía óxido de ring”, reconoció Miller tras el triunfo. “Se notó que me caía con el jab y que resbalaba un poco. Cuanto más activo estoy, mejor rindo”, explicó al analizar su actuación sobre el cuadrilátero. También puso el foco en la diferencia de ritmo competitivo con su rival. “Kingsley había peleado dos veces el año pasado. Yo no”, señaló, contextualizando un inicio de combate más irregular de lo habitual.

Miller recordó además su anterior compromiso de alto nivel. “Hice una buena actuación contra Andy Ruiz Jr. y pensé que había ganado”, afirmó sobre el empate mayoritario de agosto de 2024. “Aquí fue una actuación más complicada ante un rival activo, pero cavé hondo, lancé golpes y saqué la victoria”.

En tono distendido, el peso pesado estadounidense incluso lanzó una propuesta pública a Wardley, presente en la velada. “Fabio dijo que quería pelear en Estados Unidos”, explicó. “Puede pensar que esta ha sido una noche fea, pero esto es boxeo. Él también ha tenido noches feas. Hagámoslo”. 

La idea no parece cercana a materializarse, pero sirvió para cerrar una noche tan surrealista como productiva para Miller, que volvió a sentirse boxeador tras más de un año fuera del foco. “Se siente bien volver”, aseguró al término del combate. “Sé lo que tengo que mejorar”, añadió, ya con la vista puesta en el futuro inmediato. Su plan ya está definido. “Voy a irme a Tailandia durante dos meses para ponerme en mejor forma. Quiero recuperarme, intentar que me crezca algo de pelo y volver al ring”, concluyó.

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