Código de error: %{errorCode}

“Cuando me retire del boxeo, dejo también los videojuegos”: Michael Conlan afronta la pelea que puede marcar su final

DAZN
¡Disfruta del mejor deporte en DAZN!

¡Descubre qué deportes puedes ver en DAZN!

Hay rutinas que no encajan con la imagen clásica de un aspirante al título mundial. Michael Conlan pasa horas con el mando en la mano. Call of Duty. Partidas, pausas, entrenamiento, más partidas. Así se construye su día a día en Sheffield. Así combate el silencio del campamento.

La escena es sencilla. Un apartamento, una consola encendida y el reloj marcando las nueve de la noche. Ahí se detiene todo. Apaga, descansa y vuelve a empezar al día siguiente. Entre medias, kilómetros corriendo, sesiones duras y una idea fija que no se le va de la cabeza.

“Cuando me retire del boxeo, dejo también los videojuegos”: Michael Conlan afronta la pelea que puede marcar su final 

Michael Conlan vs. Kevin WalshMF Pro

Ese proceso desemboca ahora en un punto crítico. Michael Conlan (20-3, 10 KO) se enfrenta este viernes al invicto Kevin Walsh (19-0, 10 KO) en el SSE Arena de Belfast (se podrá ver en exclusiva en DAZN), en un combate que puede marcar el final o la continuidad de su aspiración mundial en el peso pluma. No es una pelea más. Es una frontera. A sus 34 años, Conlan asume que otra derrota cerraría definitivamente la puerta del título. Lo sabe y no lo esconde. Pero, lejos de cargar con ese peso, ha decidido competir desde otro lugar. Más liviano. Más consciente.

Estoy relajado. No siento presión. Es como: disfruta. Estás en la última etapa de tu carrera. Asegúrate de disfrutar cada momento”, explicó en declaraciones recogidas por The Ring. El enfoque ha cambiado. Ya no pelea contra las expectativas. Pelea contra el presente. Durante años, no fue así. Su debut profesional en 2017, en Nueva York y bajo el paraguas de Top Rank, le colocó en un escaparate global. Llenó el Madison Square Garden, caminó hacia el ring junto a Conor McGregor y empezó a construir una narrativa de estrella.

Pero aquel impulso también tuvo un coste. “Intentaba demostrar que la gente estaba equivocada”, recordó para The Ring. “Después de mi debut, algunos periodistas me criticaban. Pensaba: ‘Es mi primera pelea profesional’”. La presión externa se convirtió en ruido constante. Ese ruido le empujó a mirar siempre hacia delante, sin detenerse. “No me paraba a pensar: acabo de pelear en el MSG, lo hemos llenado, McGregor me ha acompañado… era increíble. Pero yo solo pensaba en lo siguiente”. Una carrera vivida a toda velocidad.

Ahora, el ritmo es otro. El campamento en Sheffield, bajo las órdenes de Grant Smith, ha sido más introspectivo. Más silencioso. Entre sesiones, Conlan encuentra refugio en pequeñas rutinas. Videojuegos. Series. Volver a ver Breaking Bad como si fuera la primera vez. “Había olvidado lo buena que era. La ves y piensas: ‘Esto es increíble’”, explicó en declaraciones recogidas por Boxing Scene. Son detalles que definen un estado mental distinto. Menos ansiedad. Más control. Incluso en el ocio hay una estructura.

View post on Instagram
 

El Call of Duty, por ejemplo, no es una obsesión desmedida. Juega unas horas al día, repartidas entre mañana y noche. “No soy el mejor. Ni de lejos como hace unos años”, admite. Sabe que los más jóvenes reaccionan antes. Que ese terreno ya no le pertenece. Hay una lógica detrás. El propio Conlan reconoce que su relación con el videojuego es temporal. “Cuando me retire del boxeo, dejaré de jugar”, afirmó para Boxing Scene. Es una herramienta. Una forma de llenar el tiempo. No una identidad paralela.

Fuera de eso, hay otra vía de escape. El golf. Caminar solo, sumar kilómetros sin presión, sin objetivos técnicos. “No me importa cómo golpeo la bola. Solo sigo andando, quemando calorías”, dice. Es otro tipo de entrenamiento. Más mental que físico. Pero donde todo se ordena de verdad es corriendo. En la soledad de las calles de Sheffield, lejos de su familia, es donde repite el mensaje que le sostiene. Una frase simple. Directa. Sin matices. “Voy a ser campeón del mundo”.

“Ese es el único pensamiento que tengo cuando se trata de boxeo”, asegura. No hay plan B. Solo una secuencia: ganar al rival de turno y avanzar. Kevin Walsh es el siguiente. Invicto. Peligroso. Un obstáculo que no permite errores. Más allá del combate inmediato, Conlan ya ha mencionado posibles escenarios. Entre ellos, una pelea con el campeón WBC del peso pluma, Bruce Carrington. Pero no es el foco ahora. Todo pasa por Belfast. Por una noche que puede cambiarlo todo.

El contexto acompaña. Regresa a casa. A su público. A un escenario que conoce. Pero también con una narrativa distinta. Ya no es el joven que corre hacia el futuro. Es el veterano que intenta cerrar su historia de la forma que siempre imaginó. Entre partidas, series y kilómetros, Conlan ha encontrado una forma de aislarse del ruido. De competir desde la calma. De entender el momento. El viernes, cuando suene la campana en el SSE Arena, todo ese proceso tendrá que sostenerse sobre el ring.

Leer más | Consulta la fecha de los próximos grandes eventos de MMA.