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Los movimientos importantes en el boxeo no siempre llegan sobre el ring. A veces comienzan con un intercambio de mensajes, una clasificación actualizada o una decisión de despacho que cambia por completo el panorama de una división. Eso es precisamente lo que ha ocurrido en el peso wélter. Dos de los nombres más mediáticos del boxeo estadounidense han visto cómo sus caminos se acercan de forma inesperada.
Lo que hace apenas unas semanas parecía una posibilidad remota ahora tiene opciones reales de convertirse en uno de los combates más importantes del año. La Organización Mundial de Boxeo (WBO) ha elevado a Keyshawn Davis al número uno de su clasificación del peso wélter. La decisión le coloca como principal aspirante al cinturón que posee Devin Haney y le sitúa en una posición privilegiada para convertirse en su próximo retador obligatorio.
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Según informó BoxingScene, la WBO se dispone a ordenar próximamente la defensa obligatoria de Haney. Esa defensa está prevista para agosto y todo apunta a que Davis será el hombre que reciba la oportunidad. El movimiento resulta llamativo por varios motivos. Davis apenas disputó un combate en el peso superligero antes de dar el salto a las 147 libras. Sin embargo, los problemas para hacer el límite de peso en categorías inferiores terminaron acelerando su ascenso.
El estadounidense ya había perdido anteriormente su cinturón mundial ligero fuera del ring. Antes de su combate previsto contra Edwin De Los Santos, marcó 4,3 libras por encima del límite permitido y el enfrentamiento terminó cancelándose. Aquello confirmó que la etapa de Davis en las 135 libras estaba llegando a su fin.
Su única aparición reciente en el peso superligero tampoco estuvo exenta de dificultades. Antes de derrotar a Nahir Albright necesitó un segundo intento para superar la báscula. Después de esa victoria quedó claro que su futuro pasaba por instalarse definitivamente en el peso wélter.
La WBO ha premiado su actividad reciente. Davis derrotó a Jamaine Ortiz y posteriormente a Albright durante 2026, resultados que impulsaron al medallista de plata olímpico en Tokio 2021 hasta la primera posición del ranking. La decisión también llega después de que Jack Catterall optara por buscar una oportunidad por el título regular de la WBA frente a Shakhram Giyasov. Esa circunstancia dejó vacante el primer puesto de la clasificación y permitió el ascenso de Davis.
La elección de la WBO ha sido especialmente significativa porque otros nombres destacados de la división figuraban como alternativas. Entre ellos aparecen Manny Pacquiao, Teófimo López, Brian Norman Jr. o Arnold Barboza Jr., aunque todos ellos llegan de derrotas o empates recientes. Mientras tanto, Devin Haney continúa consolidando su posición como campeón mundial de la organización. El estadounidense mantiene un récord profesional de 33 victorias sin derrotas y viene de imponerse a Brian Norman Jr. en noviembre.
Las tensiones entre ambos equipos tampoco son nuevas. Durante los últimos meses se han producido varios cruces públicos entre Davis y Bill Haney, padre, entrenador y mánager del campeón. La situación ganó fuerza recientemente en redes sociales. Tras conocerse la actualización del ranking, Haney reaccionó públicamente escribiendo: “Hagámoslo, Keyshawn”.
Ese mensaje aumentó todavía más el interés alrededor del posible enfrentamiento. Davis ya había mostrado previamente su intención de pelear contra Haney y había encarado verbalmente a Bill Haney para impulsar las negociaciones. La otra gran incógnita giraba en torno al futuro promocional del campeón. En la industria habían circulado rumores sobre una posible vinculación de Haney con Zuffa Boxing, el nuevo proyecto impulsado por Dana White y Turki Alalshikh.
Sin embargo, BoxingScene informó que actualmente no existe ningún obstáculo importante que impida negociar el combate entre Haney y Davis. La ausencia de un acuerdo oficial con Zuffa Boxing mantiene abiertas todas las opciones. Por ahora, el combate todavía no está firmado. Quedan las negociaciones económicas, los detalles contractuales y la aprobación definitiva de los organismos implicados.
Pero el movimiento más importante ya se ha producido. La WBO ha colocado a Keyshawn Davis en la primera posición del peso wélter y ha abierto la puerta a un enfrentamiento que enfrenta a dos campeones de generaciones distintas, dos figuras mediáticas y dos de los boxeadores estadounidenses con mayor proyección del momento. Ahora, como apuntan desde Estados Unidos, solo falta una cosa: que la tinta llegue al papel.
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