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Leandro Paredes se prepara para el partido que lo trae de regreso al origen. Este domingo, el campeón del mundo jugará su primer Superclásico como titular en la Bombonera, un escenario que conoce desde la tribuna y que ahora le toca liderar desde el centro del campo. Sabe que no es un clásico más. Sabe que en Boca los días previos se sienten como finales anticipadas.
“Seguramente es uno de los partidos más importantes de mi carrera”, reconoce Paredes en la rueda de prensa previa al partido, que ya disputó un Boca–River en su juventud pero como suplente, pero desde otro lugar. Hoy, con una espalda diferente y el brazalete simbólico del liderazgo en su pierna derecha, siente una responsabilidad nueva. No solo se juega el orgullo: se juega el pase a la Libertadores. Se juega el año.

Para Paredes, la comparación es inevitable: “Ambiente así, solo Real Madrid y Barcelona”, dice, recordando cuando le tocó vivir partidos de ese calibre en Europa como el Roma - Lazio. Poner al Superclásico en esa mesa es un mensaje directo hacia quien quiera entenderlo: el mundo mira lo que pase el domingo. “Seguramente lo va a ver todo el mundo”, asegura, sabiendo que esta vez él será protagonista.
Jugar en casa también suma emoción. Paredes soñó este momento durante años: volver a Boca en plenitud, jugar con su gente, traer de Europa ese fuego competitivo y volcarlo en el templo azul y oro. Cada detalle lo motiva: el ruido, los papelitos, el césped que lo vio nacer. “Es un sueño para mí poder jugar este tipo de partidos en nuestra cancha”, afirma.
Por eso se mantiene enfocado: “Nosotros pensamos solamente en nosotros”. Nada de mirar al rival, nada de ruido exterior. Boca buscará hacer su parte y que los seis puntos de esta serie queden en casa. Para Paredes, será una tarde intensa, de nervios y gloria. De esas que marcan carreras. De esas que confirman que volvió para esto.