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El Girona rompió una barrera histórica en Anoeta y lo hizo en el momento en el que más lo necesitaba. La victoria por 1-2 ante la Real Sociedad, la primera del club en ese estadio, fue mucho más que tres puntos: supuso una liberación emocional para un equipo que venía cargando con el peso de la clasificación y la inseguridad de las últimas semanas.
Míchel lo explicó con claridad en DAZN, todavía con la satisfacción reflejada en el rostro. “Estamos en una fase de sufrimiento y tendremos que seguir sufriendo”, admitió. Pero esta vez, el esfuerzo tuvo recompensa. “El equipo venía con mucho agobio y mucha inseguridad. Necesitábamos una victoria, y conseguirla aquí no es fácil. Hoy se nota en el vestuario que han recuperado esa alegría de sentir que han logrado algo importante”.
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El Girona supo levantarse tras encajar el 1-0 y encontró en la segunda parte su mejor versión. Con paciencia, personalidad y fidelidad a su idea, fue creciendo en el partido hasta darle la vuelta al marcador. Tsygankov, decisivo con dos goles, simbolizó esa respuesta colectiva que Míchel llevaba semanas buscando.
“El camino es este”, insistió el técnico. Un equipo con balón, con líneas de pase, conectado y agresivo hacia adelante. “Hoy se ha notado esa conectividad entre los jugadores, las ganas de tener el balón y de buscar la portería rival”, explicó, consciente de que la situación sigue siendo delicada, pero convencido de que el crecimiento debe llegar desde el juego.
La victoria permitió al Girona salir del descenso y mirar el calendario con algo más de aire. Pero, por encima de la clasificación, Míchel quiso poner el foco en quienes sostienen el día a día. “Los jugadores son los que más sufren y los que más sienten esta camiseta”, recordó. En Anoeta, por primera vez, ese sufrimiento tuvo premio.