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Hay combates que nacen antes de existir. Se construyen en el ruido. En la expectativa. En lo que podría ser. El enfrentamiento entre Ilia Topuria e Islam Makhachev era uno de ellos. Dos campeones. Dos trayectorias en ascenso. Una pelea que parecía inevitable. Durante semanas, el cruce se movió entre rumores y declaraciones. Se hablaba de una superpelea. De un choque generacional. De un combate capaz de marcar una época. Pero detrás de ese escenario, la realidad era mucho más fría.
La UFC llegó a tantear la posibilidad de enfrentar a Ilia Topuria con Islam Makhachev, pero el combate nunca estuvo cerca de concretarse. Según explicó Ali Abdelaziz, representante de Makhachev, la promoción dio marcha atrás antes incluso de trasladar la oferta al campeón.
UFC
“Me llamaron por Ilia para pelear con Islam”, explicó Abdelaziz en declaraciones a TMZ. “Era a mitad del día, Islam estaba durmiendo y yo estaba emocionado. Pero luego me volvieron a llamar y me dijeron que la pelea no iba a suceder. Ni siquiera llegué a hablar con Islam”. La historia cambia con ese detalle. No hubo negociación real. No hubo avance. Solo un contacto inicial que se desinfló en cuestión de horas. Mientras tanto, el foco mediático seguía creciendo alrededor de una pelea que nunca llegó a activarse.
En paralelo, el equipo de Topuria también dejó su versión. Su mánager, Malki Kawa, explicó recientemente que no estaban satisfechos con la oferta económica planteada por la UFC. Un punto que Abdelaziz no tardó en cuestionar públicamente. “Hay muchas formas de rechazar una pelea”, afirmó. “Puedo decir que quiero pelear con Francis Ngannou y pedir 50 millones. No culpo a nadie por intentar ganar el máximo dinero posible, pero también puedes pedir cifras para que la UFC se eche atrás”.
El representante del campeón también puso el foco en otro aspecto clave. La condición necesaria para ese combate. “Si Ilia quería esta pelea, tenía que dejar vacante su cinturón del peso ligero. No creo que quisiera hacerlo, y tampoco le culpo porque lo acaba de ganar”. Ese detalle añade contexto a la decisión. La superpelea implicaba un riesgo deportivo y estratégico. Topuria, recién coronado, debía renunciar a su título para subir de división. Un movimiento que no todos los campeones están dispuestos a asumir.
Mientras tanto, la UFC manejaba alternativas. Según Abdelaziz, si Topuria rechazaba el combate, la idea era reorganizar el peso ligero. “Iba a pelear Arman Tsarukyan contra Justin Gaethje por el título indiscutido”, aseguró sobre uno de los escenarios que se valoraban. Finalmente, el camino fue otro. Topuria defenderá y unificará su cinturón del peso ligero el 14 de junio ante Justin Gaethje, campeón interino. Un combate que sí tomó forma y que mantiene el orden dentro de la división.
En el caso de Makhachev, su futuro también quedó definido lejos de esa hipotética superpelea. “Después le ofrecieron otra pelea en el peso wélter como combate estelar”, explicó Abdelaziz. “Islam dijo que quería hacerlo en julio”. El campeón ya tendría cerrado su siguiente paso. Una pelea en las 170 libras, con carácter de eliminatoria al título, que la UFC anunciará próximamente. Un movimiento que confirma su transición hacia una nueva etapa en su carrera.
“Si esta pelea se hubiera ofrecido en junio, Islam la habría aceptado incluso con una pierna”, aseguró Abdelaziz. Una frase que refuerza su versión. La pelea no se cayó por falta de disposición del campeón. El nombre de su próximo rival todavía no está confirmado. Entre las opciones aparecen Ian Machado Garry y Michael Morales, mientras que Kamaru Usman parte con menos opciones en esa carrera por una oportunidad titular.
La superpelea entre Topuria y Makhachev queda, por ahora, en el terreno de lo que pudo ser. Un combate que generó ruido, pero que nunca llegó a existir más allá de una llamada. En UFC, no todas las grandes peleas llegan a nacer.
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