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Pocos boxeadores generan tantas opiniones como Ben Whittaker. Cada una de sus apariciones provoca debate. Su talento es evidente. Su personalidad tampoco pasa desapercibida. Y precisamente por eso, cada paso de su carrera profesional es analizado con lupa. Desde que dio el salto al profesionalismo tras conquistar la plata olímpica en Tokio, una parte de los aficionados ha reclamado que acelere su progresión.
Las expectativas son enormes. También las exigencias. Para muchos seguidores, ya debería estar enfrentándose a nombres más consolidados dentro de la división. Sin embargo, el británico considera que esa percepción no se ajusta a la realidad. A pocas semanas de volver al ring, Whittaker ha decidido responder directamente a quienes cuestionan el nivel de los rivales que ha enfrentado hasta ahora.
Matchroom
El invicto semipesado se medirá a Popeye Rivera el próximo 27 de junio y aprovechó una entrevista concedida a The Ring para defender el trabajo realizado durante sus primeros años como profesional. “He dado pasos adelante antes, pero la gente los pasa por alto”, afirmó Whittaker.
El británico puso como ejemplo algunos de sus rivales más recientes. Según explicó, varios de ellos han competido al máximo nivel internacional, algo que considera que muchos aficionados no valoran suficientemente cuando analizan su récord. “Mi último rival, Braian Nahuel Suárez, tuvo una pelea muy igualada con Lyndon Arthur por un título mundial IBO”, explicó.
Whittaker también destacó el historial de Popeye Rivera, el hombre que tendrá enfrente a finales de junio. “Este rival contra el que voy a pelear perdió por decisión dividida contra Badou Jack por el título mundial WBC del peso crucero. Así que no estoy peleando contra ningún idiota”, aseguró.
El británico incluso sugirió que algunas críticas son consecuencia directa de la forma en la que se impone a sus adversarios dentro del cuadrilátero. “Son buenos peleadores. Pero supongo que cuando salgo ahí fuera y actúo de la manera en que lo hago, consigo que parezcan ordinarios”, añadió.
Las declaraciones llegan en un momento en el que los debates sobre el futuro de Whittaker se han intensificado. El nombre de Anthony Yarde ha aparecido repetidamente como posible rival para un futuro cercano. Otros aficionados creen que el campeón olímpico debería estar enfrentándose ya a contendientes clasificados en los principales organismos.
La presión no resulta sorprendente. Whittaker cumplirá 29 años este año y cuenta con una experiencia amateur extraordinaria. Su medalla olímpica y su trayectoria previa provocan que muchos seguidores esperen una progresión más rápida que la de otros boxeadores en etapas similares de sus carreras.
Lejos de mostrarse molesto, el británico aseguró que interpreta gran parte de esas críticas como un reconocimiento indirecto a su nivel. “Si tienen algo que decir, como que debería pelear contra esta persona o contra aquella otra, eso demuestra que saben que soy lo bastante bueno para vencerles. Así es como lo veo”, afirmó.
Esa confianza se ha convertido en una de las señas de identidad de Whittaker desde que debutó como profesional. Dentro y fuera del ring, el británico ha construido una imagen diferente a la de la mayoría de los boxeadores de su generación. Su estilo llamativo, sus celebraciones y su capacidad para generar momentos virales le han convertido en uno de los nombres más comentados del boxeo británico. Al mismo tiempo, esa exposición también ha multiplicado el nivel de escrutinio sobre cada una de sus actuaciones.
Por eso, cada combate parece tener una doble lectura. Por un lado, la búsqueda de nuevas victorias. Por otro, la necesidad de convencer a quienes siguen cuestionando el ritmo de su desarrollo. De momento, Whittaker no parece especialmente preocupado por ese debate. Su atención está centrada en Popeye Rivera y en sumar un nuevo triunfo que le acerque a los nombres más importantes de la categoría.
Una victoria el 27 de junio le permitiría continuar escalando posiciones y acercarse a los rivales que muchos aficionados ya reclaman para él. Rivales como Anthony Yarde o algunos de los contendientes mejor clasificados del peso semipesado. Hasta entonces, el británico mantiene su postura. Considera que las críticas exageran la situación y que el nivel de oposición al que se ha enfrentado ha sido más sólido de lo que muchos están dispuestos a reconocer.
Y, por si todavía quedaban dudas sobre su opinión, decidió resumirla con una frase tan directa como contundente: “No estoy peleando contra ningún idiota”.
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