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Jaron Ennis arrasa en su estreno en superwelter con nocaut salvaje a Lima

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En su propia casa, frente a su gente, Jaron “Boots” Ennis dio un golpe de autoridad para que nadie olvide su nombre en 154 libras. En su debut en la división superwelter, el peleador de Philadelphia despachó con rapidez y contundencia a Uisma Lima, tumbándolo dos veces en el primer asalto antes de que el árbitro decretara el final del combate.

 

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Con ese triunfo meteórico se proclamó campeón interino de la WBA en superwelter, y dejó puesto su cartel de peligro inmediato para toda la nueva división.

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Jaron Ennis arrasa en su estreno en superwelter con nocaut salvaje a Lima 

Jaron Ennis vs Uisma LimaMatchroom Boxing

Desde el primer campanazo, Ennis salió sin contemplaciones. No hubo tanteos: buscó el intercambio, presionó al frente y empujó a Lima hacia atrás. Lima, que venía con crédito como campeón IBO y con cierta foja respetable  intentó moverse, boxear lateralmente, pero fue incapaz de esquivar la metralla que Ennis soltaba.

Un combo certero lo mandó a la lona. Lima, con carácter, se levantó. Pero en cuanto lo hizo, Ennis olió la sangre. Siguió con ráfagas de golpes —cabeza, cuerpo, combinaciones cambiantes—, y volvió a ponerlo contra las cuerdas. Antes de que hubiera una tercera caída, el árbitro detuvo el pleito: Lima ya no tenía defensa viable.

El desenlace no deja espacio a dudas: en cuestión de segundos, Ennis consiguió un título interino —una pieza clave en su camino hacia el campeonato absoluto. Y sus palabras posteriores revelaron la hoja de ruta que tiene en mente: quiere medirse con Abass Baraou, el monarca absoluto WBA del peso superwelter, pero también lanzó nombres ilustres: Vergil Ortiz, Jermell Charlo, Sebastian Fundora, Bakhram Murtazaliev, Xander Zayas. Con convicción, dijo que el superwelter es “su división” y que “grandes peleas deben ser lo siguiente”.

Desde la vereda de su promotor, Eddie Hearn no se quedó atrás: “Es el futuro, es el próximo número uno libra por libra”, sentenció, empujando a Golden Boy y al equipo de Ortiz a aceptar ese choque. No hubo medias tintas: Ennis vino a conquistar y no a probar suerte.

Este resultado coge aún más fuerza cuando se considera el bagaje que Ennis trae desde el welter. Hasta antes de subir, llevaba un récord invicto de 34-0 con 30 victorias por KO, lo que arroja una ratio de nocaut alta. En su etapa como welter, se convirtió en campeón IBF y WBA unificado, despachando rivales y defendiendo con autoridad.   Su estilo —versátil, agresivo, capaz de cambiar de guardia— lo convirtió en uno de los prospectos más atractivos del boxeo.  

El paso a 154 libras era un riesgo: enfrentar más tamaño, rivales con diferente ritmo. Pero Ennis lo convirtió en oportunidad. Con esta victoria explosiva, manda un mensaje: no vino a tantear, vino a imponer. Ya tiene un título interino de la WBA, y su próximo paso obvio es ir contra Baraou, aunque su deseo es Vergil Ortiz.

En Philadelphia quedó sentada la cartulina: Ennis es un coco en superwelter, no un recién llegado. Y en apenas minutos, demostró que puede ser la maldición de cualquiera que suba frente a él. El espectáculo fue breve, el golpe demoledor, y el aviso: en 154 libras, nació un nuevo peligro.

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