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Hay combates que se construyen durante años. Y otros que resurgen cuando parecía que todo había quedado atrás. La revancha entre Floyd Mayweather y Manny Pacquiao pertenece a esa segunda categoría. Pero lo que debía ser un gran evento empieza a torcerse.
El anuncio había generado expectación. Dos leyendas. Un escenario nuevo. Una plataforma global. Todo apuntaba a una noche histórica. Sin embargo, en cuestión de días, el relato ha cambiado. Y lo que parecía sólido ahora está rodeado de incertidumbre. Las dudas no nacen del combate en sí. Nacen de las versiones. De lo que se dijo y de lo que ahora se cuestiona. Y, sobre todo, de un detalle clave que lo cambia todo: la naturaleza real del evento.
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Floyd Mayweather podría encontrarse en una situación de incumplimiento de contrato tras asegurar públicamente que su revancha con Manny Pacquiao sería una exhibición, cuando los acuerdos firmados establecían un combate profesional el 19 de septiembre en The Sphere de Las Vegas.
Según explicó Jas Mathur, CEO de Manny Pacquiao Promotions, a BoxingScene, el combate estaba cerrado como pelea profesional desde el inicio de las negociaciones. “La pelea está contratada para The Sphere el 19 de septiembre como combate profesional, no como exhibición. Nunca se habló de una exhibición”, afirmó.
El problema surge tras las declaraciones de Mayweather durante un evento en el MGM Grand, donde aseguró que el combate sería una exhibición. Una versión que contradice directamente lo firmado y que habría generado sorpresa tanto en el entorno de Pacquiao como en los socios implicados.
Mathur fue tajante. “Todo desde el principio ha sido para una pelea real. Ahora mismo está en incumplimiento. Tiene que confirmar por escrito su intención de corregirlo”, explicó. Ese plazo habría vencido este jueves sin que, por el momento, exista una comunicación oficial que aclare la situación.
El contexto complica aún más el escenario. Mayweather habría recibido adelantos económicos vinculados a los contratos firmados, además de un préstamo significativo relacionado con el acuerdo. Todo ello bajo la premisa de que se trataba de un combate profesional sancionado.
Mientras tanto, el entorno de Pacquiao mantiene su postura. “Manny no está contento. Lleva tiempo buscando esta revancha. Quiere una pelea real. No tiene ningún interés en una exhibición”, señaló Mathur. Una línea clara que choca con la narrativa reciente de Mayweather.
El trasfondo deportivo también añade tensión. El combate pondría en riesgo el invicto de Mayweather, algo que no sucede en sus exhibiciones. Desde 2017, el estadounidense ha optado por ese formato en varias ocasiones, evitando comprometer su récord profesional.
Ese dato alimenta las dudas. Mathur no esquivó la cuestión. “De forma directa, ahora no quiere hacer una pelea profesional. Cuando firmó los contratos sí quería. Después ha cambiado”, explicó. Sin embargo, evitó especular sobre los motivos concretos del cambio.
Pacquiao, por su parte, llega con argumentos deportivos recientes. El filipino mostró un buen nivel en su último combate, donde empató con Mario Barrios por el título WBC del peso wélter. Su intención era clara: competir al máximo nivel una vez más.
En este escenario, el futuro del combate queda abierto. No hay cancelación oficial. Tampoco confirmación de rectificación. “La pelea no está cancelada. Mayweather está en incumplimiento”, insistió Mathur. Una frase que resume el momento actual.
La situación, a día de hoy, se mueve en el terreno de la incertidumbre. Si no hay cambios, podrían activarse medidas legales. Si los hay, el combate seguiría adelante bajo los términos originales. Pero de momento, ninguna de las partes ha aclarado el siguiente paso. Lo que sí parece claro es que el relato ha cambiado. Y que una de las revanchas más esperadas de los últimos años ya no depende solo de subir al ring. Depende de lo que ocurra fuera de él.
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